Las Hermanitas de los Ancianos Desamparados organizan en Valencia una semana de voluntariado para sellar “una alianza entre jóvenes y mayores” Para chicas, a partir de 15 años, desde este miércoles en la casa madre

Las Hermanitas de los Ancianos Desamparados organizan en Valencia una semana de voluntariado para sellar “una alianza entre jóvenes y mayores” Para chicas, a partir de 15 años, desde este miércoles en la casa madre


“Entre jóvenes y ancianos debe existir una alianza”. “Si los jóvenes y los viejos se abren al Espíritu Santo, ambos producen una combinación maravillosa. Los ancianos sueñan y los jóvenes ven visiones”. Son mensajes del Papa Francisco y también son los cimientos de las convivencias que organizan las Hermanitas de los Ancianos Desamparados este verano en su casa madre de Valencia.

Esta semana comienza una nueva convivencia, del 16 al 23 de agosto, “para chicas jóvenes, a partir de 15 años, interesadas en realizar este voluntariado para convivir con personas mayores durante unos días en los que ayudarán en el comedor y realizarán actividades para distraer a los residentes, para ayudar así a las hermanas en la misión”, explica la religiosa Rosa Parra, encargada de organizar esta convivencia.

Una de las convivencias celebradas anteriormente en la casa madre en Valencia: las niñas y jóvenes comparten su tiempo con los residentes

Otro objetivo de la convivencia es “vivir los sacramentos, participando en las eucaristías, en el Rosario juvenil y en la Hora Santa. Por eso una vivencia de fe, al igual que los espacios jóvenes de los sábados para el voluntariado, en los que se aprenden técnicas para atender a los ancianos pero también hay una perspectiva desde la fe”.

En la convivencia de agosto “hay una peculiaridad y es que aprendemos la ‘lectio divina’, con el título ¡Dónde está tu tesoro’. La finalidad es descubrir dónde tenemos el corazón, en lo material o en lo espiritual, para empezar a discernir”, destaca.

También organizaron convivencias en los meses de junio y julio en los que participaron 34 y 14 jóvenes, respectivamente. Algunas de ellas “procedían de otras casas de la congregación en España porque es una experiencia bonita para que sepan cómo es el día a día en la casa general”, comenta.

Experiencia de fe para jóvenes, ancianos, hermanas y voluntarios

Las convivencias son también una oportunidad para que las jóvenes convivan con una comunidad religiosa

También “compartimos tertulias de fe, que son como pequeñas catequesis, en las que, además de las jóvenes, participan los ancianos, las hermanas y los voluntarios de la casa, que comparten cómo viven ellos y ellas la vida y la fe”, señala la religiosa.

Por eso en la convivencia, a lo largo del día, “hay tres momentos: uno de voluntariado, para el servicio al anciano; otro de tertulia de fe; y la vivencia de los sacramentos”.

Una cuarta dimensión y objetivo “es poder convivir, durante 24 horas los siete días, con una comunidad religiosa. Es algo que hemos hecho en los últimos años y que resulta muy enriquecedor porque las jóvenes recuerdan todo lo vivido cuando regresan a sus casas”, indica.

“En nuestras residencias servimos y atendemos a ancianos desamparados. Ese desamparo es, hoy en día, psicológico, humano y, sobre todo, espiritual. Por eso es tan bonita esta labor en la que los voluntarios nos ayudan mucho, todos los días, y las jóvenes en las convivencias también”, precisa sor Rosa.

Una aventura siguiendo la llamada del Papa Francisco

Esta convivencia “es toda una aventura y la base está en las catequesis del Papa Francisco sobre el discernimiento, en las que nos dice que tenemos que ayudar a los jóvenes a discernir”. Además, “queremos responder a una sugerencia del Papa, que la vida consagrada abra sus puertas y los jóvenes puedan tener un espacio”, subraya.

Y es una actividad que no tiene coste alguno para las participantes: “la alegría que ellas traen a la residencia estos días enriquece tanto a los ancianos, y a todas las hermanas, que es lo mejor que pueden darnos”.

Las jóvenes participantes pasan todo el día y duermen en la residencia de la casa madre de la congregación, en la calle Madre Teresa Jornet, en la capital valenciana, durante estos siete días de la convivencia, cumpliendo unos horarios establecidos. Para más información, se puede contactar con las Hermanitas de los Ancianos Desamparados en el teléfono 96 347 92 50.