Valencia se prepara para celebrar la Jornada de la Vida Consagrada El próximo lunes, 2 de febrero, a las 19 horas en la Catedral

Valencia se prepara para celebrar la Jornada de la Vida Consagrada El próximo lunes, 2 de febrero, a las 19 horas en la Catedral

  • “Una Iglesia sin vida consagrada sería una Iglesia empobrecida”

Con motivo de la Jornada de la Vida Consagrada, la Catedral de Valencia acogerá el lunes 2 de febrero, a las 19 horas, una eucaristía en la que participarán miembros de las realidades de vida consagrada presentes en la diócesis. La misa será presidida por el arzobispo de Valencia, Mons. Enrique Benavent.

La celebración contará con la participación de numerosos monjes, monjas, religiosos, religiosas, vírgenes consagradas o institutos seculares de la Archidiócesis de Valencia, en un encuentro en el que renovarán sus compromisos religiosos y apostólicos. La vida consagrada, realidad muy presente en la diócesis de Valencia, tiene una misión muy importante: la de rezar y la de ayudar a los demás, especialmente los más vulnerables y pequeños, a través de los distintos carismas, y así hacer presente a Dios.

La jornada, que se celebra en la Iglesia coincidiendo con la fiesta de la Presentación del Señor, cuenta este año con un lema que está en continuidad con el lema del congreso vocacional convocado por la Conferencia Episcopal Española hace exactamente un año: ¿Para quién soy?”. El aniversario de este encuentro de “comunión fraterna entre todas las vocaciones motiva a la vida consagrada para seguir construyendo la cultura vocacional y tomar conciencia de que cada persona es una vocación para la misión”, tal y como destacan los obispos de la Co- misión Episcopal para la Vida Consagrada de la Conferencia Episcopal Española.

En los materiales propuestos para esta Jornada también se recuerdan algunas palabras del papa León XIV sobre la vida consagrada: “Sean verdaderamente pobres, mansos, hambrientos de santidad, misericordiosos, puros de corazón, aquellos gracias a los cuales el mundo conocerá la paz de Dios”.

“Una Iglesia sin vida consagrada sería una Iglesia empobrecida”

Fotos: V.Gutiérrez/ Delegación Medios Comunicación

El papa León XIV en el Jubileo de la Vida Consagrada destacó que la Iglesia necesita día vida consagrada y de toda la diversidad y la riqueza de las formas de consagración y ministerio que representan”. Esa diversidad está presente en la Iglesia en Valencia. Para acercarnos a ella hablamos con los representantes de Confer Valencia: el presidente, Manuel Anglés, religioso mercedario, y la secretaria, María Ángeles González, Carmelita de la Caridad Vedruna.

  • Cómo fue la llamada a consagrar vuestra vida en un carisma concreto? ¿Cuál es la misión que habéis realizado o realizáis?

María Ángeles Gonzalez (M.A.G.): Me he dedicado siempre en nuestra congregación a la educación. Desde que profesé he estado siempre en colegios nuestros trabajando, dando clases de Ciencias Naturales, puesto que estudié Ciencias Naturales. También he trabajado mucho la pastoral. También he estado en Roma como Secretaria General de la congregación y después ya aquí como secretaria de Confer.
Mi vocación a este carisma viene desde pequeña en el colegio, que estaba de las carmelitas, en Cádiz, y siempre pensé que me gustaban tanto las hermanas del colegio, cómo hacían las cosas, que me gustaría ser hermana también y trabajar y dar clases.
Yo he sido muy feliz y he disfrutado siempre muchísimo, tanto en las clases con los alumnos y ellos conmigo, como en la pastoral. Claro, el conocimiento de las personas, de los jóvenes en las aulas, te facilita luego la comunicación para la pastoral. Y entonces me ha encantado eso y me ha hecho coincidir lo que era mi consagración religiosa con lo que hacía cada día.

Manuel Anglés (M.A.): Yo actualmente estoy en el monasterio de El Puig . Mi vocación nació en un contexto de un monasterio de monjas dominicas de mi pueblo, en Alcañíz, donde era monaguillo. Durante un tiempo tuve la ilusión de ser dominico y después, en una forma casi muy providencial, aparecieron los mercedarios en mi vida. También he sido secretario general de la Orden durante seis años.

Toda mi trayectoria ha estado siempre vinculada en parroquias en diferentes ciudades, además de ser durante doce años promotor vocacional. Aunque el carisma de los mercedarios ha estado vinculado a la pastoral penitenciaria yo me he dedicado a otras cosas, también muy necesarias.
Una de las cosas que me encomendaron fue estudiar Historia para dedicarme en gran parte a investigar la historia de nuestra orden. Lo que, como dice nuestro director, la pastoral de la cultura. En esta labor he descubierto que el carisma no es algo etéreo, no es algo que uno se lo crea a sí mismo, sino que es algo que hemos recibido, primero porque es don del Espíritu Santo, pero que se vive a través de una historia, de una tradición y de unos religiosos y religiosas que nos han precedido.

Aquí, al estar en Valencia, me ha tocado mucho trabajar la figura del Padre Juan Gilabert Jjofré, un punto de referencia a la hora de actualizar, de vivir el carisma, ya que él en el contexto del siglo XV descubrió otro tipo de cautiverios, otro tipo de necesidades por los que valía la pena arriesgarse y crear cosas en favor de los más necesitados, y eso implica también tener una perspectiva siempre abierta a lo que el Espíritu va diciendo también en este siglo XXI, que a lo mejor hay ciertas carencias que en el siglo XV, correspondía a la Iglesia el poderlas llevar adelante, hoy quizás están más cubiertas por el área social de la sociedad, pero que la Iglesia tiene una aportación de humanidad que en todos los ámbitos también tienen de la vida.

  • El lema de este año es una pregunta muy directa, ¿para quién eres?. ¿Qué nos dice esta pregunta?

M.A.G: Para estar al servicio de los demás y llevar a Jesús a todas las personas, y a todas las realidades que hay, porque yo como religiosa me considero que mi vida es para los demás, para Jesús lo primero claro está, pero Jesús me dice que tengo que ir a estar presente en la vida de todas las personas.

M.A: Esta pregunta nos dice que la vida consagrada como cualquier realidad de la Iglesia que se encierra en sí misma es como el denario que se guarda en el bolsillo, que se esconde debajo de la tierra y no da fruto. Nos llama a tener la mirada hacia Jesucristo y hacia los demás. Un sentido de donación total. En el momento que la vida consagrada como toda la realidad pastoral de la Iglesia es para los demás, desde Jesucristo, empieza a tener todo su sentido.

Y tiene su sentido ya no solamente para las futuras vocaciones, tiene sentido para nosotros mismos que somos los que la estamos viviendo. A veces pensar solo en futuras vocaciones puede hacer que nos olvidemos de que el primer vocacionado, el primer llamado, soy yo.

  • La vida consagrada se caracteriza por una gran riqueza de carismas, cada uno con una misión concreta, muchas veces de servicio a los más necesitados.

M.A.: La vida consagrada tiene como tres ramas grandes que son la vida religiosa, los institutos seculares y las sociedades de vida apostólica. Junto con estas tres grandes ramas está también el orden de las vírgenes. Tenemos desde las órdenes de vida más contemplativa, más oración, más claustrales, a después lo que son todas las instituciones, lo que llamamos institutos, que son de más de vida activa. El siglo XIX fundamentalmente es una gran explosión de nuevas formas porque el mundo está cambiando, el mundo en el siglo XIX cambia y la Iglesia, a través de tantos fundadores y fundadoras, va descubriendo una serie de necesidades a las que hay que atender, desde la educación, lo sanitario, la atención de ancianos, la atención de jóvenes, todo un mundo diferente, que cambia con la revolución industrial. En la Iglesia, ante ese panorama, mucho antes que la ‘Rerum Novarum’ de León XIII, empieza a realizar un montón de tareas que brotan del corazón dela Iglesia, que es la caridad. Si repasamos la vida de los fundadores se ve que tienen un amor a Jesucristo tan grande que no se lo pueden contener y ese amor que sienten por Jesucristo se deriva en una atención, en todos estos ámbitos que yo creo que son muy importantes.

  • ¿Surgen nuevas vocaciones a la vida consagrada hoy?

M.A.G.: En general ha habido una disminución muy grande, especialmente en España. Pero es verdad que en otros países aún hay un resurgir vocacional. Esto no nos tiene que llevar a creer en el desánimo, sabiendo que cada momento tiene sus circunstancias. Las circunstancias de la vida han cambiado tanto en la sociedad que hay personas que hacer una consagración para siempre se les hace difícil y les da un poco de miedo. Prefieren hacer cosas pero sin un compromiso definitivo.

Hoy se habla mucho de renovar los carismas, las estructuras, ¿cuál es el equilibro en esa renovación?

M.A.: El equilibrio está, por un lado, en estar siempre abiertos a la luz del espíritu, a la fuerza del espíritu, pero manteniendo también unas raíces. Nosotros, al final, no somos plantas que vivimos solamente del aire, sino que necesitamos estar enraizados. Debemos estar enraizados en Cristo. Entonces, si la raíz, por lo menos, es profunda, no superficial, podemos ir manteniendo, por lo menos, la ilusión de que la vida consagrada tiene que estar presente en la Iglesia. Es decir, es verdad que van cambiando las formas.

A veces, cuando nos desanimamos, decimos que, bueno, ninguno somos imprescindibles, y eso seguramente es verdad, pero una Iglesia sin vida consagrada sería una Iglesia empobrecida. Porque haber perdido todos los dones, todos los carismas que el Espíritu Santo ha ido suscitando a lo largo de los siglos y haberlos desaprovechado en ese sentido, de que no han sido capaces de irse prolongando, pues sería una pérdida, una pérdida para el conjunto de la Iglesia.

Es verdad que los laicos tienen su papel, y muy importante en la vida de la Iglesia, como la vida consagrada tiene el suyo. Es importante esa presencia de laicos pero también la de los consagrados, los laicos no pueden ser una especie de sustitutivo.

  • ¿Cuál es la realidad en la diócesis de la vida religiosa? Valencia es una diócesis muy enriquecida por esta realidad en numeroso ámbitos.

M.A.: Es verdad que la diócesis de Valencia es una diócesis rica desde antiguo, y además ha sido generadora de mucha vida consagrada a lo largo de los siglos. También, ha sido una diócesis muy rica de vocaciones y donde, incluso en estos últimos siglos, se han fundando realidades de vida consagrada.

M.A.G.: La realidad es muy rica y hay mucha colaboración con la diócesis, en las parroquias, en la pastoral, etc. Es cierto, que debido a la reagrupación de las provincias de las diferentes congregaciones, ha disminuido la presencia en Valencia de superiores mayores, provinciales o generales.



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