22 Ene 2026 Monseñor Benavent: “Ser servidors de la veritat, no ocultar-la o manipular-la, és la lliçó que ens ensenya el màrtir Vicent” El Arzobispo ha presidido la misa de pontifical en honor al santo, en la Catedral, en la que se ha rezado por las víctimas de los accidentes ferroviarios
-“Hem de viure en la humilitat de saber sempre que la veritat és més gran que la pròpia opinió”
-“Quan identifiquem la veritat amb la pròpia opinió fàcilment podem caure en el perill de voler imposar-la”
-“Los cristianos estamos llamados a ser sembradores de esperanza con nuestras palabras, con nuestros gestos, con nuestras acciones”
-“Que el testimonio de San Vicente nos ayude a todos a ser testigos de la esperanza, de la verdad, y de la vida eterna, para valorar de este modo, más y mejor, la vida temporal”
El arzobispo de Valencia, monseñor Enrique Benavent, ha presidido hoy, en la Catedral, la misa de pontifical con motivo de la festividad de San Vicente Mártir, en la que ha señalado que “ser servidors de la veritat és la lliçó que el màrtir Vicent ens ensenya en el dia de l’aniversari del seu martiri i no ocultar-la o manipular-la en funció dels propis interessos. L’exemple del màrtir és una invitació a ser servidors de la veritat, a proclamar-la, i a viure en la veritat des de la humilitat”.
Así, «mai ningú hem d’identificar la veritat amb la pròpia opinió. Hem de viure en la humilitat de saber sempre que la veritat és més gran que la pròpia opinió i, fins i tot, que l’opinió de lo que pensa la majoria de la gent, perquè quan identifiquem la veritat amb la pròpia opinió fàcilment podem caure en el perill de voler imposar-la”, según ha expresado Mons. Benavent recordando palabras del Doctor de la Iglesia John Henry Newman.
“El màrtir és un testimoni de la veritat, un servidor de la veritat, però un servidor de la veritat que no sols diu la veritat sinó que viu en la veritat. És un testimoni de la veritat que no fa patir a ningú per ella, ni la imposa a la força, sinó que està disposat a sufrir i patir per ella i és actuant d’eixa manera quan el testimoni de la veritat dona fruits de vida cristiana”.
La eucaristía ha sido concelebrada por los Obispos auxiliares de Valencia, Mons. Fernando Ramón y Arturo García, y los Obispos eméritos Mons. Javier Salinas y Salvador Giménez, junto al Cabildo, miembros del Consejo Episcopal y sacerdotes de parroquias vinculadas a San Vicente Mártir.
Igualmente, ha participado la alcaldesa de Valencia, Mª José Catalá, junto a concejales del Ayuntamiento de Valencia, representantes de instituciones civiles, militares y académicas, como de la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” y asociaciones vicentinas.
Durante la celebración en honor al patrón de la ciudad de Valencia y de la archidiócesis, se ha rezado especialmente por las familias y víctimas de los recientes accidentes ferroviarios en España, -en alusión a la tragedia de Adamuz (Córdoba)- y por el rápido restablecimiento de los afectados.
“Una manera natural d’aquells que s’equivoquen seguint el camí del mal és eliminar els testimonis que donen fe del bé”
El Arzobispo ha invitado a mantener vivo el recuerdo y testimonio de fe de los mártires. Así, ha expresado que “una vegada el màrtir va aconseguir la victòria del martiri el perseguidor vol borrar la seua memòria i destruir els seus ossos per a que no tinga una sepultura que puga venerar el poble i gravar en ella el títol de màrtir. El perseguidor no sols ha volgut acabar amb la seua vida sinó que ha volgut matar el record de la seua persona perquè eixe record és una acusació per a qui ha obrat injustament”.
«En el relat de la passió escrita posteriorment al martiri del sant, a finals del segle IV per un desconegut autor, l’autor justifica el seu escrit afirmant que una manera natural d’aquells que erren seguint el camí del mal és eliminar els testimonis que donen fe del bé. El martiri del diaca es presenta com una lluita entre la veritat de la fe i la mentida de la idolatria, però també una vegada els perseguidors han estat vençuts, entre les seues maniobres per a eliminar la seua memòria i el poder de Déu que cuida del cos del màrtir i després el trau de la mar, per a que es mantinga viva la seua memòria”.
“Celebración de una victoria”
Según el Arzobispo, la festividad de San Vicente no es una celebración de una derrota sino de una victoria, no es el recuerdo de una muerte sino la celebración de una vida: “Quan les tortures eren més cruels, més clara era la confessió de la seua fe. Per això, el martiri fa d’ell no un vençut sinó un vencedor”.
“El poeta latino Aurelio Prudencio, en la pasión de San Vicente, describe el martirio como un combate, un combate en el que luchan la esperanza y la crueldad. El mártir encarna la esperanza.El verdugo, el perseguidor, la crueldad. En el fondo, la crueldad del perseguidor quiere matar la esperanza del mártir. La lucha del mártir no es un combate para salvar su vida, sino para que la crueldad del verdugo no mate su esperanza, porque tiene la certeza de que ni muerte ni vida, ni aflicción ni angustia, ni la persecución o la desnudez, ni el peligro ni la espada le pueden apartar del amor de Cristo y que, por tanto, puede vencer todo esto en aquel que le ha amado”.
“Vivimos en un mundo en el que se matan demasiadas esperanzas”
En el fondo, “esta lucha entre la esperanza y la crueldad que mata esperanzas recorre toda la historia de la humanidad. Vivimos en un mundo en el que se matan demasiadas esperanzas”, ha señalado Mons. Benavent.
“Se quieren matar la esperanza de los que no pueden profesar libremente su fe, de los que no son respetados en la libertad de su conciencia, de las personas cuya dignidad no es protegida, de los niños y personas inocentes que son víctimas de las guerras, de los pobres que son ignorados, de aquellos que son despreciados, de los que son injuriados o difamados, de los que son injustamente condenados. Tal vez vivimos en un mundo en el que se ahogan las esperanzas de demasiadas personas. El combate del Diácono Vicente es un combate para mantener la esperanza y al dar de este modo testimonio de la fe se convirtió en sembrador de esperanza”.
«La esperanza solo se puede sembrar respondiendo al mal con el bien”
Por ello, “en este mundo en el que tantas esperanzas se matan los cristianos estamos llamados a ser sembradores de esperanza con nuestras palabras, con nuestros gestos, con nuestras acciones y la esperanza solo se puede sembrar respondiendo al mal con el bien”, ha afirmado el Arzobispo.
“Cuando al mal se responde con el mal crece la desesperanza. Una de las cosas que llaman la atención en las narraciones de la pasión es que Vicente respondía a los tormentos con la palabra y no con cualquier palabra sino con la palabra de la fe, de una fe que le ayudaba a mantener la alegría y que desconcertaba a sus perseguidores”.
“El mártir es testigo de la esperanza, de la verdad, y de la vida”
“El mártir no es únicamente alguien que ha sido asesinado sino alguien que ha entregado su vida por el Señor por amor a Cristo y, de este modo, ha entrado en el reino de los cielos. Esta es la esperanza del mártir, por ello, el mártir, además de ser un testigo de la esperanza, un testigo de la verdad, es también un testigo de la vida”.
El testimonio de San Vicente “nos lleva a vivir en la esperanza de la vida eterna pero también a valorar esta vida desde esta esperanza en la vida eterna. El testimonio del mártir no es un desprecio a esta vida, es valorar esta vida sin aferrarnos desesperadamente a ella, valorarla no en función de nuestros intereses egoístas, valorar esta vida, valorar la vida de toda persona por la dignidad que tenemos todos de ser criaturas e hijos de Dios”.
La esperanza de la vida eterna nos lleva a testificar el valor y la vida de esta vida, de toda vida humana y, además, nos ayuda a afrontar esta vida con justicia, con la justicia y con el respeto que merece toda persona y que debe manifestarse en nuestra manera de acercarnos a todos”.
“Que el testimonio de San Vicente nos ayude a todos a ser testigos de la esperanza frente a las crueldades que matan esperanza; a ser testigos de la verdad, frente a aquellos que quieren imponer las mentiras; a ser testigos de la vida eterna, para valorar de este modo, más y mejor, la vida temporal.Que él nos ayude a mantener la fe por aquél que nos ha amado. Que así sea”.
Procesión con la imagen de San Vicente, por los lugares vinculados al santo
Tras la eucaristía, ha tenido lugar la solemne procesión con la imagen de madera plateada de San Vicente Mártir, obra del escultor valenciano del siglo XVIII José Esteve Bonet, que ha recorrido el entorno de la Catedral por los lugares vinculados al santo.
A continuación, la parroquia San Esteban de Valencia ha acogido la celebración del bautismo del niño Jaime Vicente, impartido por el Obispo auxiliar de Valencia, Mons. Fernando Ramón, un acto con el que se conmemora el bautizo de san Vicente Ferrer, que se celebró un 22 de enero también, organizado por la Asociación de la Pila Bautismal de San Vicente Ferrer.













