Manos Unidas celebra el Día Internacional de la Mujer (8M) visibilizando el rol transformador de mujeres afrodescendientes e indígenas del Pacífico colombiano

Manos Unidas celebra el Día Internacional de la Mujer (8M) visibilizando el rol transformador de mujeres afrodescendientes e indígenas del Pacífico colombiano

Manos Unidas celebra el 8M destacando el rol transformador de mujeres en la construcción de procesos de paz real y duradera. Con más de 59 conflictos activos (récord desde la II Guerra Mundial, según el Índice Global de la Paz 2025), la entidad afirma que la violencia tiene rostro de mujer. En este sentido, la Resolución 1325 de la ONU, insta a la inclusión de las mujeres en prevención y resolución de conflictos, ya que aportan perspectivas únicas que incrementan la durabilidad de estos acuerdos.

MUJERES EN PRIMERA LÍNEA DEL CONFLICTO

Según el Índice Global de Paz 2025, el mundo no solo es un lugar menos pacífico, sino también menos capaz de construir la paz. Más de 78 países están involucrados en guerras más allá de sus
propias fronteras, lo que refleja un progresivo debilitamiento de los mecanismos multilaterales de resolución de conflictos. “Existen más de 59 conflictos activos, y la cifra, desgraciadamente, no deja de aumentar. En la mayoría de ellos, las mujeres y las niñas son unas de las primeras víctimas. En general, su acceso a los servicios de socorro queda limitado. Sufren desplazamientos forzosos, pérdida de familiares, destrucción de hogares y falta de acceso a educación, empleo y servicios de salud. Son reclutadas en conflictos armados y, en muchos casos, víctimas de matrimonios forzados, embarazos no deseados y de violencia sexual”, afirma Fidele Podga, coordinador de estudios y documentación de Manos Unidas.

Sin embargo, y aunque los conflictos multiplican por cuatro los asesinatos de mujeres y niñas, y aumentan en un 87% la violencia sexual contra ellas, las mujeres siguen prácticamente excluidas
de los procesos de paz: solo una de cada diez negociaciones las incluyó en 2024.

LA RESOLUCIÓN 1325 DE LA ONU: UN COMPROMISO GLOBAL INCUMPLIDO

Adoptada en octubre de 2000 por el Consejo de Seguridad de la ONU, la Resolución 1325 establece cuatro pilares fundamentales: participación plena de mujeres en procesos de paz, protección
contra violencia de género en conflictos, prevención de estos abusos y apoyo a iniciativas lideradas por mujeres en reconstrucción postconflicto. Su inclusión en negociaciones eleva un 20% la probabilidad de que un acuerdo dure al menos dos años y un 35% para 15 años o más. Las mujeres incorporan reformas políticas, sociales y económicas más inclusivas, fortalecen alertas tempranas y reducen violencia al abordar raíces como desigualdad de género; su participación civil reduce un 64% el fracaso en implementación (ONU Mujeres).

En este sentido, Manos Unidas quiere visibilizar, en el Día Internacional de la Mujer (8M) el rol transformador de mujeres afrodescendientes e indígenas del Pacífico colombiano, que encarnan
la Resolución 1325 de la ONU sobre Mujeres, Paz y Seguridad pese a su sistemática exclusión de procesos de paz.

A través del proyecto “Contribución a la construcción de la paz territorial en el Pacífico colombiano”, implementado por la Regional del Pacífico, bajo el amparo de la Fundación Solidaria
Arquidiocesana y con el apoyo de Manos Unidas, estas mujeres líderes han reactivado el tejido social en zonas de crisis humanitaria, demostrando que la paz sostenible nace desde abajo, con
enfoque étnico y de género.

MUJERES EN PRIMERA LÍNEA DEL CONFLICTO

En regiones como Bajo Calima y San Juan del Pacífico colombiano, más de 4.000 personas afrodescendientes e indígenas sufren desplazamientos forzados, confinamientos y reclutamiento
forzado por grupos armados ilegales, con presencia estatal casi nula.

 

En este escenario, las mujeres se han convertido en un símbolo de resistencia. Frente a las amenazas constantes, lideran procesos de reconstrucción social a partir de prácticas y saberes
ancestrales y de acciones que promueven la solidaridad y la protección de sus comunidades, como su participación en formación política, creación de mecanismos de diálogo con instituciones
nacionales e internacionales o la mejora de protocolos de autoprotección.

“La iniciativa superó las expectativas con un 70% de participación comunitaria efectiva, involucrando a un centenar de mujeres, de las cuales 25 recibieron formación en liderazgo político,
derechos humanos, análisis de género e incidencia pública”, explica Mariana Ugarte, responsable de proyectos en Colombia de Manos Unidas. “Gracias a este impulso, se consolidaron cinco
organizaciones de mujeres (partiendo de una sola al comienzo del proyecto) y se consiguió su intervención directa en el Comité Nacional de Participación del proceso de paz con el Ejército de
Liberación Nacional”, añade.

Entre los hitos más destacados está la histórica gira de cinco mujeres líderes a Bogotá, en mayo de 2025, donde presentaron sus demandas humanitarias ante instituciones estatales, impulsaron los “Mínimos Humanitarios para la Paz” (que ahora están integrados en la agenda nacional) y acompañaron el retorno digno de tres comunidades desplazadas.

“Esta ha sido una de las zonas más golpeadas por la violencia. Hemos sufrido desapariciones, confinamientos y asesinatos. Las comunidades han vivido vulneraciones de derechos humanos en
todas sus formas”, explica Elizabeth Moreno Barco, más conocida como “la Chava”, coordinadora del Foro interétnico solidaridad Chocó y una de las grandes defensoras de los derechos humanos en ese departamento. Moreno recibió en 2023 el Premio Nansen para las Américas de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y el Premio Nacional de Derechos Humanos.

“Ser mujer y asumir el liderazgo en un contexto tan complejo como el del Pacífico colombiano supone un reto doble: afrontar los riesgos que conlleva ser una voz social en medio de la violencia y,
al mismo tiempo, desafiar las barreras de género que siguen restringiendo nuestra participación en los espacios donde se toman decisiones”, añade.

Estas acciones no solo han fortalecido el papel político y social de las mujeres, sino que también han roto las divisiones entre pueblos afrodescendientes, wounaan y emberá, uniendo esfuerzos
para exigir reparación integral por las violencias sufridas: feminicidios, violencia sexual y expolio de tierras.

“Vivimos conflictos diarios con los actores armados que controlan nuestro territorio y que nos limitan a la hora de poder expresarnos libremente y poder avanzar en los procesos de paz. Sin
embargo, a través de la formación y de los talleres recibidos dentro del proyecto apoyado por Manos Unidas, juntas hemos creado redes de resistencia e incidencia formadas tanto por mujeres
afrodescendientes como indígenas, siendo conscientes de nuestra capacidad de posicionarnos en cualquier espacio, y de que no solamente estamos para la cocina o la crianza, sino que también,
como mujeres, aportamos a la construcción de paz”, explica Yolanda Málaga, mujer indígena, líder y participante del proyecto.

MANOS UNIDAS EN EL 8M

Las mujeres fortalecen sistemas de alerta temprana y promueven reconciliación local mediante iniciativas comunitarias, reduciendo reincidencias violentas al abordar raíces como desigualdad y
violencia de género. En contextos como el Pacífico colombiano de Manos Unidas, lideran redes de autoprotección y demandas de reparación, rompiendo ciclos de impunidad y construyendo una
paz real y duradera.

Para la entidad, tal y como sostiene en su campaña anual, la paz es mucho más que ausencia de guerra y exige justicia social, derechos humanos y dignidad humana. Manos Unidas reitera su
apuesta por la paz como eje en la lucha contra el hambre y la desigualdad.

En 2025, Manos Unidas ha desarrollado 79 proyectos para la promoción de los derechos de las mujeres e igualdad, con una inversión de 7.849.505 millones de euros, alcanzando a casi 90.000
personas de manera directa. Esas intervenciones suponen el 15% de sus proyectos. El hambre, la pobreza y la desigualdad son tanto causa como consecuencia de los conflictos y por ese motivo,
aunque la mujer está presente de manera trasversal en todas sus iniciativas, Manos Unidas apoya a las mujeres con proyectos específicos, por ser ellas las principales valedoras del desarrollo de sus pueblos y comunidades.

SOBRE MANOS UNIDAS

Nacida en 1959, Manos Unidas es la Asociación de la Iglesia católica en España para la ayuda,
promoción y desarrollo de los países del Sur global. Es, a su vez, una Organización No
Gubernamental para el Desarrollo (ONGD), de voluntarios, católica y seglar.



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