La Real Basílica acoge la Misa funeral de José Soler de la que fue Vicerrector  Melchor Seguí: «Sus obras permanecen como testimonio vivo de su entrega y de un amor transformador»

La Real Basílica acoge la Misa funeral de José Soler de la que fue Vicerrector  Melchor Seguí: «Sus obras permanecen como testimonio vivo de su entrega y de un amor transformador»

(Fotos: M. Jesús Fernández)

El Rector de la Basílica de la Virgen de los Desamparados, Juan Melchor Seguí, ha presidido la misa funeral en sufragio de José Soler, que fue Vicerrector de esta Real Basílica y Viceprior de la Real Archicofradía, fallecido tras 73 años de ministerio sacerdotal. En su homilía, el actual Rector ha destacado «su admirable vida de entrega y servicio a Dios y a todos, su incansable celo por las almas, su ejemplar vida sacerdotal, que por más de cuarenta años, ejerció aquí, en esta casa de la Madre, como incansable confesor y acompañante espiritual. Al dar gracias a Dios, hacemos memoria agradecida de su vida y de su ministerio en favor de todo el Pueblo de Dios. Sus obras le acompañan, y permanecen como testimonio vivo de su entrega». 

«Consumió su vida al servicio de la comunidad» 

El Rector de la Basílica ha señalado que «las innumerables personas que encontraron paz a través de su ministerio, constituyen el testimonio más elocuente de una vida sacerdotal bien vivida. La vida de D. José fue un testimonio constante de este amor transformador. El amor auténtico se manifiesta en la entrega de la propia vida por los hermanos, nuestro hermano sacerdote consumió la suya al servicio de la comunidad. Durante tantos años, miles de almas encontraron en él el perdón sacramental y el acompañamiento espiritual que necesitaban para sentirse amados y crecer en santidad». 

 

«El confesionario fue como un santuario de la misericordia divina devolviendo la esperanza a los más desalentados»

Juan Melchor Seguí ha recordado a D. José Soler «confesando con esa sonrisa que le caracterizaba, y que formaba parte de la acogida, siempre amable, que dispensaba a todos. Nunca mostraba prisa ni cansancio ante quienes se acercaban, dedicando el tiempo necesario para escuchar, aconsejar y acompañar a cada persona, con delicadeza paternal. Son muchos los testimonios que dan razón de su solicitud pastoral. Podemos decir que el confesonario, se convirtió, bajo su cuidado, en auténtico santuario de la misericordia divina, devolviendo la esperanza a los más desalentados».

El Rector ha asegurado que habiendo sido «Vicerrector de esta Real Basílica y Viceprior de la Real Archicofradía, la Virgen  inspiró su manera de ejercer el ministerio orientando siempre hacia la conversión y el crecimiento espiritual. «La sed espiritual que caracterizó su ministerio, se convirtió en fuente de vida para los demás. Su compasión y su misericordia hacia los demás, brotaron de esta fuente interior, que nunca se agotó. Se entregó completamente, muriendo a sí mismo, para que otros pudieran encontrar vida».

El Rector de la Basílica ha concluido con una reflexión sobre el su ejemplo que «nos anima a todos a vivir la misericordia en nuestras relaciones diarias. Debemos aprender de su paciencia, su acogida y su dedicación incansable al servicio de las almas que buscan a Dios. Que desde la gloria celestial, ore por todos aquellos a los que acompañó espiritualmente durante su vida».



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