El valenciano Enrique Sarneguet, misionero en Chile más de 20 años, pide ayuda para reconstruir una capilla destrozada por las lluvias Presenta un proyecto a la Fundación Ad Gentes del Arzobispado

El valenciano Enrique Sarneguet, misionero en Chile más de 20 años, pide ayuda para reconstruir una capilla destrozada por las lluvias Presenta un proyecto a la Fundación Ad Gentes del Arzobispado

  • “Es importante tener lugares de encuentro para formar comunidad en lo religioso pero también en lo humano, en la vida y en las dificultades”
  • Tenemos un gran reto: “Llevar el Evangelio a la religiosidad popular, para profundizar en el encuentro con el Señor”

El sacerdote valenciano Enrique Sarneguet, natural del barrio de Ruzafa y misionero en Chile desde hace más de 20 años, solicita ayuda para poder reconstruir el tejado de una de las ocho capillas que atiende en la ciudad de Huasco, en pleno desierto de Atacama, en la diócesis chilena de Copiapó.

Según el misionero, que ha presentado este proyecto de ayuda a la Fundación Ad Gentes del Arzobispado de Valencia, su misión es principalmente la actividad evangelizadora- administración de sacramentos y catequesis- pero realiza también talleres formativos para mujeres, adultos y mayores.

Actualmente la capilla que quiere restaurar se encuentra gravemente afectada por las intensas lluvias que han registrado este año y “como el techo es de ‘pizarreño’ -que llamamos aquí- y de madera, está todo apolillado y hay riesgo de que se nos caiga encima, es un peligro estar abajo”, afirma.

Sarneguet pide la colaboración valenciana porque aunque tienen bastante recogido, gracias a las iniciativas de sus feligreses para recoger ayudas, “casi la mitad de lo que puede costar el proyecto, unos 20 millones de pesos -cerca de 20.000 euros- aún nos falta para poder cambiar el techo de una vez por todas y estar tranquilos”, señala. “Vamos a tener que demoler el techo y volverlo a hacer, además con materiales que duren porque cada vez las lluvias están siendo más frecuentes y más intensas”.

Se trata de la capilla de la Sagrada Familia, ubicada en una población de cerca de 2.000 habitantes, y aunque el 10% de todos ellos acude asiduamente a la capilla, “el servicio es para todos porque se hacen bautizos y entierros sobre todo”.

Como apunta el misionero es importante tener espacios, “lugares de encuentro, porque las comunidades viven en medio del desierto y muy aisladas”. En las capillas “celebran la eucaristía pero también comparten momentos, meriendas, reuniones y se encuentran”. Por eso, el espacio es clave para “atender no sólo el aspecto religioso sino también el humano. Con motivo de lo religioso nos encontramos para compartir y ver cómo estamos, es formar comunidad en la vida y en las dificultades”.

Tenemos un reto: “Cómo evangelizar la religiosidad popular”

La religiosidad popular en la población de Huasco está muy arraigada, sobre todo cuando celebran fiestas o la fiesta principal que es San Pedro Apóstol. Este templo parroquial reúne a 2.000 personas y en los bailes religiosos participan cerca de 4.000.

“Tienen mucha fe, pero a veces notamos mucha religiosidad popular un tanto desacramentada, por ello, tenemos una misión y es cómo evangelizar la religiosidad popular, fomentando el encuentro con la palabra de Dios, con el Evangelio, con Jesús. Tenemos una misión muy grande que es llevar el Evangelio a esta religiosidad popular para que no solamente sea bailar al santo o a la Virgen sino que sea también un encuentro con el Señor”.

Para ello, “nos reunimos con ellos una vez al mes para acercarles a Jesús y explicarles que su ejemplo les puede ayudar y servir en su vida todos los días, desde llevar al niño a la escuela a la relación en la familia, con los vecinos. Intentamos hacer una Lectio divina de la palabra de Dios y llevarla a la vida. Es una manera de evangelizar”.

Población con pocos recursos y con enfermedades por contaminación de aguas

Huasco, una ciudad de puerto de cerca de unos 10.000 habitantes, está situada en el valle del mismo nombre, “en medio del desierto, con problemas de agua potable y luz eléctrica en algunas localidades. La población subsiste gracias a la agricultura y la minería pero ésta produce mucha contaminación y afecta a la salud de los habitantes. Por ejemplo, es una de las zonas con mayor índice de cáncer del país”, ha explicado. Tienen en la zona cinco termoeléctricas de carbón que contamina bastante.

También registran cada vez mayor número de niños con TDH y problemas del lenguaje, “un trastorno directamente relacionado con la mala alimentación y la contaminación de aguas y peces”. De hecho, se hizo un estudio del mercurio que había en el pelo de las mujeres embarazadas «porque eso influye en la formación del bebé”, afirma.

“También hay mucha gente, sobre todo hay adultos mayores, que viven con pensiones muy bajas”. Por ello, desde la parroquia ofrecen un club del adulto mayor para jubilados, «unos 56 adultos a los cuales les servimos los viernes una merienda cena y también se llevan pan a su casa”. Además, hay un taller de mujeres donde cosen y hacen ropa que luego venden o donan.

Asimismo, cuentan con mucha migración venezolana y colombiana, que se ubica alrededor de la ciudad en chabolas, construcciones muy ligeras sin luz y sin agua”. La pandemia hizo que mucha gente de Santiago de Chile, una ciudad de 7 millones de habitantes, emigrara “buscando seguridad para no contagiarse y claro, llegaron a Huasco muchos chilenos sin nada”, explica el misionero.



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