18 Dic 2025 Cruzar la Puerta Santa para empezar en kilómetro 0 una vida nueva Jubileo de los presos
El último gran evento del Jubileo de la Esperanza estuvo dedicado a los presos de todo el mundo, que pudieron experimentar la libertad y cumplir su deseo de estar con el Papa León XIV. La pastoral penitenciaria de Valencia participó en el Jubileo con una participación de las más relevantes. El misionero redentorista y Delegado de Pastoral Penitenciaria, Álvaro Ortiz Jiménez de Cisneros señala que “nos pareció importante acudir a esta invitación del Papa para vivir el Jubileo y cruzar la Puerta Santa, por eso desde septiembre comenzamos a mover Roma con Santiago para poder acudir con algunos de nuestros hermanos privados de libertad. Gracias al Centro Penitenciario de Picassent y al CIS Torre Espioca pudimos obtener todos los permisos y autorizaciones para que la salida terapéutica a Roma pudiera llevarse a cabo. Y precisamente terapéutica ha resultado ser para los privados de libertad, pero también para quienes los acompañamos”. Al Jubileo asistió un grupo de 13 personas entre presos, voluntarios y el capellán y Delegado de la Pastoral y funcionarios del CIS Torre Espioca. Víctor Aguado, coordinador de reinserción en el equipo de pastoral penitenciaria, destacó que “pudieron viajar y convertirse en un testimonio vivo de que la esperanza rompe los muros y que la dignidad no se puede arrebatar. Este intenso, emotivo y espiritual viaje marca para siempre la vida de los hombres y mujeres privados de libertad”.
“Allí en Roma, mucho de lo vivido, muchas de las heridas causadas, mucho del dolor padecido se fue quedando atrás. De allí pusimos rumbo a la Vía Sacra donde todo lo anterior terminó de desprenderse. En cada paso que nos acercaba a la Puerta Santa íbamos sintiéndonos más ligeros, más libres. Cruzar esa puerta fue el signo definitivo de que podían empezar una vida nueva, de que se iban de Roma “en Km 0” como confesaba uno de ellos a sus hijas”.
Otro de ellos explica que “la peregrinación al Jubileo ha marcado el fin de una etapa dentro de mi proceso de rehabilitación y conversión. Ha sido una manera de dar gracias junto con la comunidad pastoral, de todo lo que hizo conmigo. Saber que no estamos solos, desde el Papa hasta el último cura, todos están luchando con y por nosotros. Otra etapa comienza, me voy convencido que una nueva vida es posible con la ayuda de Dios. La Fe, esperanza, amor y vivir en verdad serán mi guía. Hoy doy los primeros pasos de esta nueva etapa. Que Dios me conceda serenidad, fortaleza y sabiduría al momento de dar cada uno de ellos”.
La delegación valenciana participó en el Encuentro de españoles convocado en la Iglesia de Montserrat, -cuyo rector es el valenciano, José Brosel- con el resto de pastorales penitenciarias de España, y explica el Padre Álvaro que «fue una experiencia también transformadora. Me emocioné porque vinieron todos los internos a participar del sacramento de la reconciliación y se prepararon así para enfocar la vía sacra hacia la Puerta Santa, y como decía uno de ellos, ‘a ponerse en kilómetro cero’ . Y eso es lo que queríamos: que ellos vivieran la realidad de este Año Jubilar, que les permita saberse absolutamente perdonados y reconciliados con el Señor para empezar una vida nueva en ese kilómetro cero. Allí mucho de lo vivido, muchas de las heridas, mucho del dolor padecido se fue quedando atrás. Rumbo a la Vía Sacra, cada paso que nos acercaba a la Puerta Santa íbamos sintiéndonos más ligeros, más libres. Cruzar esa puerta fue el signo definitivo de que podían empezar una vida nueva, de que sí se iban de Roma “en Km 0”.
“El camino de la fe me ha ayudado a reconciliarme”

Personas privadas de libertad, junto al equipo de Pastoral Penitenciaria de la diócesis de Valencia, participaron en el Jubileo en Roma
Uno de los participantes en el Jubileo asegura que la privación de libertad es una “forma fuerte y forzosa de replantearte y reconducir tu vida, que en mi caso fue posible amparado en la fe». Este peregrino se reencontró a sí mismo, fue capaz de perdonarse y de perdonar. “Se puede hacer cuando a nivel personal y espiritual estás preparado. Si entras en prisión y no tienes claros los conceptos de lo que quieres que sea tu vida, vas a acabar mal, rebelándote contra el sistema y no vas a querer aceptar determinadas situaciones. Al final todo eso se traduce en problemas. Sin embargo, si a nivel espiritual y personal tienes una base sólida y tiene acompañamiento, en este caso de la pastoral penitenciaria, te sirve de refuerzo en el día a día, para poder ir adelante. A través del acompañamiento de esta pastoral, “consigues vivir y seguir adelante dentro de una situación de exclusión o de encierro”.
El camino de la fe le ha ayudado a reconciliarse consigo mismo y asegura que “el perdón es con uno mismo pero también con los demás. Víctimas y victimarios tienen que ser capaces de perdonarse a sí mismos por la situación que han generado y se tiene que llegar a ese convencimiento a través de un proceso de fe. Es imposible que llegues a perdonarte o que llegues a perdonar a la otra persona sin una base clara de fe en Dios. Yo lo veo desde ese punto de vista y ese proceso te lleva a ver que las cosas se pueden vivir de otra manera”.
La entrada en la cárcel es dura por el hecho de sentir que, además de perder la libertad, “pierdes la dignidad como persona, en el momento de tu entrada tu dignidad no es tuya ya y eso es lo más duro. Eres una cosa, no eres una persona y eso es lo que te hacen sentir. Es duro, pero gracias a la fe, he sido capaz de mantener de alguna manera la compostura y poder salir adelante.
Participar en este Jubileo ha reafirmado su proceso de renovación: “A nivel espiritual y personal es un todo”. Este viaje ha supuesto un paso más en su reafirmación, en su reconciliación personal, sintiéndose capaces junto al Señor, que está ahí, ayudando, protegiendo y acompañándoles.
Misa con León XIV: «Le pedí al Papa cuando pasó por mi lado que rece por los presos de Picassent»
El domingo, participaron de la Misa del Jubileo de los presos con el Papa y el Padre Lalo recuerda que “pudieron sentir la bendición del Papa casi como algo íntimo y personal, solo para ellos”. También recuerda que uno de ellos dijo: “yo le pedí al Papa cuando ha pasado por mi lado, que rece por los presos de Picassent. Así que ellos y nosotros, también llevamos en el corazón a todos los que por desgracia, y por las circunstancias no nos han podido acompañar, pero estaban en nuestro corazón y nuestra oración”.
El Delegado de Pastoral explica que “para quienes tenemos la suerte de acompañar esta realidad de la prisión también han sido unos días muy intensos, muchísimos rostros han pasado por nuestro corazón, hemos rezado por cada uno de ellos, porque también ellos vivan con la esperanza de poder construir otra vida cuando crucen por última vez la puerta santa de su chabolo. Una voluntaria me confesaba que estos días ha visto reflejada en la cara de nuestros hermanos privados de libertad la verdadera Esperanza. Y eso es lo que yo también me llevo, que nuestra querida Iglesia en cada rincón del mundo, especialmente en los más oscuros, sigue tratando de sembrar la Esperanza que trae el Señor”.
Por eso, desde Pastoral Penitenciaria les han pedido “compartir esta experiencia de que la Iglesia está con ellos, les acompaña y les tiende la mano para esa vida que se construye en el después porque todos nos sabemos pecadores, sabemos que todos nos podemos equivocar y que podemos tropezar, pero aquí estamos también el resto de los hermanos para que nos podamos levantar y podamos volver a caminar y a volver a vivir en libertad en la vida del Espíritu”.
El coordinador de reinserción en el equipo de Pastoral Penitenciaria, Víctor Aguado, destacó “la serenidad, la paz interior con la que inician nuevo periodo. La paz de haber asumido la pena de los delitos cometidos, de las qequivocaciones, y ahora afrontan una nueva responsabilidad que es asumir a Jesús s en sus vidas, llegar auna nueva meta guiados por Jesús. que han disfrutado a nivel espiritual y han podido darse cuenta de que aun privados de libertad, si se quiere, las cosas pueden cambiar. El Centro les ha permitido este vaje, hacerlo en libertad y lo cierto es que su actitud ha sido espectacular, responsable y disfrutando nosotros de ellos y ellos de nosotros. Es, en definitiva, el final de un camino y empezar otro de nuevo”.
También destaca que “la esperanza va más allá, rompe los muros de cualquier sitio y la dignidad de las personas no se puede arrebatar, y eso es lo que han transmitido en los tres días que hemos estado en Roma. Han sido unas sensaciones muy íntimas y nos han transmitido su alegría, todos tenían una mirada de paz”. Para Víctor Aguado “que este evento haya clausurado el Jubileo no es mera casualidad. El mundo de las prisiones no es visible, y debemos empezar a plantearnos que la gente que ha sido juzgada vuelve a salir y tiene que incorporarse a la vida normal, y eso depende de la sociedad”.
También explica que la sociedad hoy por hoy no facilita la reinserción: “Llevo mucho tiempo buscando una palabra que defina a la persona que ya ha salido de prisión. No la encuentro. Hablamos de ex reclusos o ex presos, y esa etiqueta les acompaña toda la vida. Por qué la sociedad tiene que seguir juzgando lo que ya ha sido juzgado, quién soy yo para juzgar a nadie que ya ha cumplido su pena. El Señor lo perdona todo, quiénes somos nosotros para no perdonar a estas personas y tenerlas bajo un estigma. Se les llama ex reclusos, pero no son nada más que personas, con toda su dignidad y su libertad”.
La Pastoral Penitenciaria acompaña a las personas privadas de libertad, tanto en su proceso de internamiento como a su salida, que en la actualidad en Picassent representan cerca de 4.000 personas y sus familias. “Es un proceso continuo de acompañamiento durante todos los años que dure la condena, incluso tras la finalización de la misma, en la que seguimos estando junto a ellos. Nuestra misión es estar siempre presentes, Jesús está siempre con ellos, no están solos, nada va más allá que la esperanza”.
NAVIDAD EN EL CENTRO
Padre Álvaro, Delegado de Pastoral Penitenciaria: “El Señor viene a esos rincones tan oscuros que la sociedad olvida, pero que siguen habitados de hermanos”
Se hace durísimo vivir dentro la Navidad. Están especialmente sensibles, se saben lejos de la familia y se hace doloroso. La pastoral intenta hacer lo que lo que buenamente puede. Este año, como otros años, va a entrar un grupo de de baile de Torrent y a cantar villancicos, para dar un poquito de tono navideño a esta dura realidad. También van a venir el Arzobispo Mons. Enrique Benavent y los obispos auxiliares, Agustín Alcayde, Vicario episcopal de pastoral social el día de Nochebuena. Tenemos ese privilegio: que somos los primeros que celebramos la Nochebuena porque la celebramos por la mañana, el 24 de diciembre. Celebraremos las eucaristías y la novedad será que se juntan todos los módulos en una única eucaristía y vendrán también si Dios quiere y se puede, los módulos de mujeres que también participan junto a nosotros. Después celebrarán la misa de la enfermería con los enfermos.
Allí estaremos por lo menos celebrando que El Señor viene a sus vidas y a esos rincones tan oscuros que a veces la sociedad olvida, pero que siguen habitados de personas y de hermanos que necesitan recibir la luz del Señor. Quiero pediros que penséis en todos aquellos hogares que tienen a alguien dentro de prisión para que se sientan acompañados aunque sea por nuestra oración. Que no nos olvidemos que aquellos que se encuentran en la cárcel sigue siendo nuestros hermanos y necesitan también del amor la oración y la compañía de nuestra Iglesia. z
