6 Mar 2026 Cáritas Valencia acompañó a más de 15.000 mujeres en 2025 Cuatro de cada diez hogares sustentados por mujeres están en exclusión social, frente a un 18% de los encabezados por hombres
Cáritas Diocesana de Valencia acompañó a 15. 343 mujeres en 2025, muchas de las cuales (8694) habían sido afectadas por la DANA del 29 de octubre de 2024. Del total, 575 participaron en sus programas destinados específicamente a mujeres, como la decena de proyectos de acompañamiento en las Cáritas parroquiales de la diócesis; el Proyecto Jere-Jere, que acompaña a mujeres en contexto de prostitución y víctimas de trata y Tamar, que trabaja con mujeres en situación de calle en València. El resto, son mujeres atendidas por proyectos no destinados específicamente a mujeres, como Acogida o el Programa de Empleo, que atienden de forma mayoritaria a mujeres, ya que son ellas quienes con más asiduidad acuden a los servicios de nuestra entidad.
Por ello, la directora de Cáritas Valencia, Aurora Aranda ha afirmado que: «Cáritas Valencia tiene en su trabajo una especial mirada de atención a las mujeres ya que ellas son, muchas veces, las que asumen los trabajos más precarios, lo que limita su capacidad de acceso a derechos como la vivienda, la salud y, por tanto, a una vida digna».
La brecha de género es profunda en los hogares monoparentales y mucho más si la sustentadora principal es una mujer migrante. Según el Informe FOESSA Comunitat Valenciana sobre exclusión y desarrollo social, el 45% de las familias monoparentales encabezadas por una mujer están en exclusión social en nuestro territorio, frente al 18% cuando el sustentador principal es un hombre.
Esta falta de igualdad entre hombres y mujeres mueve a Cáritas a visibilizar y denunciar, con motivo del Día Internacional de la Mujer, las múltiples barreras que deben afrontar las mujeres que acompaña. En los distintos programas de Cáritas Valencia, las mujeres representan el 75% de las personas atendidas. Las mujeres solas con menores de edad a su cargo son uno de los perfiles más habituales presentes en las Cáritas parroquiales.
«El género continúa siendo uno de los factores que más condiciona la posición social, las oportunidades y la vulnerabilidad», explica Leticia Escutia, responsable del programa de Mujer de Cáritas Española. «En todas ellas se repiten patrones muy claros: dificultad para acceder o mantener una vivienda estable; obstáculos para el acceso a un empleo digno y compatible con los cuidados; sobrecarga mental y física por asumir en solitario los cuidados y la economía del hogar y procesos administrativos lentos que complican aún más su salida de la pobreza», indica Escutia.
Pese a la reducción general del desempleo, la brecha de género persiste. En la Comunitat Valenciana, la tasa de paro femenina alcanzó el 12,4%, frente al 8,6% de los hombres, según la Encuesta de Población Activa (INE). A ello se suma la persistencia de desigualdades estructurales en el empleo: las mujeres continúan percibiendo salarios inferiores, con una brecha salarial que ronda el 16-18% según la Encuesta de Estructura Salarial y concentran la mayor parte del empleo a tiempo parcial, representando alrededor del 72% de estos contratos. Esta realidad se relaciona con factores estructurales como la carga desproporcionada de los cuidados, la segregación laboral horizontal y vertical, la brecha digital y la elevada presencia de mujeres en la economía sumergida, especialmente en sectores como el trabajo doméstico, los cuidados o la limpieza.
Ante esta realidad, Cáritas reivindica el acceso al mercado laboral en igualdad de condiciones, con trabajos dignos y sin discriminación de género. Se exige la formalización del empleo en sectores precarizados como el doméstico, agrícola y de servicios, así como la eliminación de barreras administrativas para las mujeres migrantes, garantizando permisos de residencia y trabajo justos. También se demanda el reconocimiento social y mejores condiciones laborales para trabajos esenciales desempeñados mayoritariamente por mujeres.
«A pesar de las dificultades, muchas mujeres han logrado salir adelante, demostrando una enorme fortaleza, resiliencia y capacidad de superación. Han enfrentado violencia, discriminación y barreras sistémicas, pero con el apoyo adecuado y el acceso a oportunidades, han conseguido transformar sus realidades y construir un futuro digno para ellas y sus familias», indica la responsable del programa de Mujer de Cáritas Española.