500 años del nacimiento de San Luis Bertrán Dominico y gran predicador, es el único de nuestro santos patrón de un país entero

500 años del nacimiento de San Luis Bertrán Dominico y gran predicador, es el único de nuestro santos patrón de un país entero

(Fotografía: Alberto Saiz).

Hace 500 años, el 1 de enero de 1526, nació San Luis Bertrán, un santo valenciano poco conocido que nació y murió en Valencia. Dominico y gran predicador, es el único de nuestro santos patrón de un país entero, Colombia, donde fue misionero defendiendo la dignidad de los indígenas. 

Fue en 1526 cuando nació San Luis Bertrán, hijo de Luis y Juana, nobles y piadosos. Nació en pleno centro de Valencia. Hoy esa recóndita plaza donde estaba su casa, junto a l’Almoina, lleva su nombre y la fuente está coronada por una pequeña imagen suya. En la fachada de la casa, y aunque está en estado de abandono, se  recuerda con una inscripción que nació entre esas paredes. 

A muy poca distancia de la casa, en la parroquia de San Esteban,  encontramos  la  pila donde este valenciano ilustre recibió el bautismo. Hoy una inscripción recuerda que en esa pila fue bautizado también San Vicente Ferrer, con el que guardaba parentesco por línea materna.

De hecho, la figura de San Vicente fue muy importante para su vida y fundamental para entender su vocación a dominico. San Luis recibió el hábito de dominico el 26 de agosto de 1544. En 1547 es ordenado sacerdote y destinado a Llombai a una fundación de San Francisco de Borja para evangelizar a los moriscos.

Dos años más tarde vuelve a Valencia, pero por una peste maligna le enviaron al convento Santa Ana de Albaida, zona en la que dejará una profunda huella. En la parroquia de la localidad se encuentra una estatua del santo y a los pies de esta el crucifijo ante el que rezaba y el reloj de arena que usaba en la oración.

(Fotografía: Alberto Saiz).

También en los lunetos de la iglesia, pintados por José Segrelles, recuerdan tres momentos importantes de sus años en la zona. En uno de ellos se ve al santo predicando desde el púlpito de la parroquia y dirigiendo sus palabras a los marqueses de Albaida, con los que se enemistó precisamente por estas palabras. También se puede ver la escena en la que se desata un incendio en la montaña cercana al convento y el padre Luis elevando sus ojos al cielo da la bendición con la señal de la cruz provocando que el incendio cesara. En la otra pintura se ve la conocida escena en la que un malhechor dispara contra el dominico y al salir la bala se convierte en un crucifijo.

En 1562 y fiel a su espíritu misionero parte rumbo a Nueva Granada, donde estará siete años como misionero infatigable anunciando el Evangelio con su vida, puesto que en más de una ocasión vive situaciones de peligro en su defensa de la dignidad de los indígenas y tiene que sufrir las consecuencias de una quebradiza salud.

A su vuelta fue prior del desaparecido convento de San Onofre de Museros. Allí tuvo una notable influencia en los pueblos de la zona. En esta localidad cuando realizaron en 2009 el nuevo retablo para la parroquia de la Asunción situaron en él una figura suya.

San Luis Bertrán fue un gran orante y destacó no solo por su predicación, sino también por su dedicación como maestro de novicios, responsabilidad que tuvo en siete ocasiones. Fue un santo eminentemente de Valencia y aunque en apariencia serio, poseía un gran corazón cargado de dulzura. Fue un religioso recio, austero y gran penitente y además tenía una fuerte llamada a la contemplación. También profesó gran dedicación al estudio. Entre su obra destacan sus sermones y una reflexión de corte espiritual sobre el amor de Dios. Beatificado en 1608 por Pablo V y canonizado en 1671 por Clemente X, los testimonios de su proceso se conservan en el archivo del Convento de Predicadores de Valencia. Su cuerpo incorrupto era venerado en el convento de Dominicos y tras la desamortización, en la parroquia de San Esteban, pero fue sacado a la calle y quemado por completo durante la persecución religiosa de 1936.

(Fotografía: Alberto Saiz).

A lo largo de s vida San Luis Bertrán mantendrá una muy buena relación con San Juan de Ribera, arzobispo de Valencia en los últimos años de vida del dominico. De hecho, fueron íntimos amigos y confidentes. Una de las muestras de este aprecio fue que cuando el padre Luis enferma el Patriarca pide a los frailes que fuera al Hospital de sacerdotes pobres. Allí el mismo le asistió y le cuidó en una de las habitaciones hasta su muerte. En ese edificio, hoy residencia sacerdotal San Luis Bertrán, una azulejería del siglo XVIII recuerda como San Juan de Ribera le asistió a los pies de la cama. También en la que fue su celda los azulejos recuerdan su vida como misionero en América.

El santo valenciano, y como recuerdan los historiadores, mantuvo correspondencia con Santa Teresa de Jesús. Como han atestiguado en una ocasión la religiosa preguntó a San Luis su parecer sobre la reforma del Carmelo. A lo que él contestó animándole a llevar adelante “esta gran empresa”.

Si hay una zona de Valencia donde se recuerda al santo es el barrio de La Fonteta de San Luis, nombre que hace referencia a la fuente a la que iba habitualmente el santo a pasear y cuya agua amarga según cuenta la tradición la convirtió en agua de manantial. “ste hecho hizo que se le tuviera en esa zona de huerta gran devoción y se le dedicara la ermita, hoy actual parroquia  San  Luis  Bertrán. En el barrio celebran una semana de fiestas en honor del santo en el mes de julio.

(Fotografía: Alberto Saiz).

A lo largo de la ciudad se encuentran más referencias al santo en el Convento de Santo Domingo, el Convento de Predicadores, la parroquia San Este-ban, el puente de la Trinidad o la Catedral, entre otros.

También es titular de una parroquia en Torrent, donde iba a predicar. Allí además da nombre a una cooperativa citrícola.

San Luis Bertrán fue declarado por el papa Alejandro VIII patrón de Colombia. En ese país colegios y parroquias hoy llevan su nombre. También una provincia de los Dominicos tiene como titular al santo valenciano.

Es patrón de Buñol, donde celebran las fiestas en su honor en agosto, y donde una ermita recuerda su paso. También es patrón de la localidad alicantina de Tormos, perteneciente a la diócesis y que lo tiene como titular de la parroquia y da nombre al colegio. Asimismo, es patrón del Colegio de Notarios de Valencia y da nombre a una conocida banda de cornetas y tambores de la ciudad.



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