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viernes 07 de noviembre de 2008
RESUMEN DE PONENCIAS DEL I CONGRESO INTERNACIONAL "VALENCIA, LA CIUDAD DEL SANTO GRIAL"
Pronunciadas durante la primera jornada, celebrada este viernes

UN CATEDRATICO DE ARQUEOLOGIA PROPONE UN NUEVO ESTUDIO DEL SANTO CALIZ DE VALENCIA “CON LAS TECNICAS MAS AVANZADAS”

El catedrático de Arqueología, Epigrafía y Numismática de la Universidad de Zaragoza, Manuel Martín, ha propuesto que se realice un nuevo estudio del Santo Cáliz que se venera en la Catedral de Valencia, ya que “con las técnicas actuales podríamos precisar mucho más su autenticidad”.

Martín, que ha expresado su propuesta esta mañana en el I Congreso Internacional “Valencia, la ciudad del Santo Grial”, ha realizado una “revisión” del estudio sobre el Santo Cáliz que efectuó Antonio Beltrán, que fue el primer titular de la cátedra de Arqueología de la Universidad de Zaragoza.

El catedrático ha confirmado la conclusión de Beltrán de que “el cáliz de Valencia es el que tiene máximas posibilidades de ser el que la tradición cristiana nos dice que es el de Jesús”.

Igualmente, Manuel Martín ha precisado que la mayoría de métodos actuales para un “examen geológico y petrográfico” de la reliquia “no serían invasivos y, en los casos en los que sí lo fueran, bastaría con una micra de muestra para poder desarrollar el análisis”.

Con una nueva investigación del Santo Cáliz, “podríamos centrar más la zona donde fue producido y compararla con otras piezas fabricadas en esa época y que están en otros museos”. De ese modo, “reduciríamos el área geográfica de producción y, también, la cronología”, lo que facilitaría “acallar determinados comentarios de los que piensan ahora que ese círculo es muy amplio”, ha señalado.

El Santo Cáliz de la Catedral de Valencia fue fabricado, “según el estudio realizado hace cincuenta años por Antonio Beltrán”, en una zona entre Siria y Egipto, entre los siglos V A.C de Cristo y I D.C, “lo que es un arco muy amplio”, ha matizado Martín.

La investigación de Beltrán en 1959 fue publicada al año siguiente y ratificada por él mismo en 1984.




UN LITURGISTA PRESENTA UN ESTUDIO QUE IDENTIFICA EL GRIAL DE LOS PRIMEROS PAPAS COMO EL DE JESUS

El presidente de la comisión de Liturgia del Arzobispado de Valencia, Jaime Sancho, ha presentado esta tarde el primer estudio que identifica el cáliz que utilizaban los papas en los primeros siglos del cristianismo con el que empleó Jesús en la Última Cena.

Sancho, que ha participado esta tarde como ponente en el I Congreso Internacional “Valencia, la Ciudad del Santo Grial”, ha explicado que el Canon Romano, que data del siglo II, expresa textualmente en la plegaria eucarística la fórmula:“y tomando en sus santas y venerables manos este cáliz glorioso”, mientras que “el resto de plegarias eucarísticas, tanto las orientales como las occidentales, dicen `y tomando el cáliz´” . Para Sancho, “esa diferencia en las palabras ‘este’ y ‘glorioso’ nos hace pensar que los papas utilizaron el mismo cáliz de Jesús hasta el siglo III”.

Ello “apoya, además, la tradición de que el Santo Cáliz que se venera en la Catedral de Valencia es el Jesús, ya que por la documentación de que disponemos pensamos que el Santo Grial fue enviado en el año 258 por San Lorenzo desde Roma hasta Huesca y, de allí, a Valencia”.

Sancho, que es también canónigo celador del culto del Santo Cáliz de la Catedral y catedrático de la facultad de Teología de Valencia, ha añadido que los salmos que usaban los cristianos en el siglo II eran de la versión griega de la Biblia conocida como “de los Setenta”, que es “la única que no dice ‘mi cáliz embriaga, está repleto de alegría’, sino ‘tu cáliz’”. Para el liturgista valenciano, “este demostrativo es importante: ‘tu cáliz’ es el cáliz de Cristo”.

Jaime Sancho ha recordado que el primero que “reparó” en la diferencia entre la plegaria eucarística del Cánon Romano y el resto de plegarias eucarísticas orientales y occidentales fue el canónigo de la Catedral de Valencia Ángel Oñate hace cincuenta años. A su vez, Sancho ha realizado “el primer estudio propiamente que profundiza en esta cuestión”, según ha manifestado a la agencia AVAN el propio canónigo.




UN HISTORIADOR SEÑALA QUE LA “DOCUMENTADA ESTANCIA” DE SAN PEDRO EN ROMA “DA VERACIDAD” AL SANTO CALIZ DE VALENCIA

El profesor de Historia Antigua y de la Cultura Escrita de la Universitat de València José Vicente Martínez ha indicado que la estancia, muerte y sepultura de San Pedro en Roma, “probada documentalmente, contribuye a dar veracidad a la tradición que nos habla de que la reliquia permaneció” en la capital italiana hasta el siglo III, después fue enviada a Huesca y, desde el siglo XV, se venera en la Catedral de Valencia.

Que San Pedro fuera “el portador del cáliz de la Última Cena se fundamenta en su primacía entre los doce apóstoles”, ha añadido Martínez durante su ponencia en el I Congreso Internacional “Valencia, la ciudad del Santo Grial”.

El traslado del Santo Cáliz desde Roma a Huesca efectuado en el año 250 por San Lorenzo, tras recibir el encargo del papa Sixto II de que lo custodiara, “creemos que no sólo se debe al ambiente de persecución creado por el emperador Valeriano”. “Más bien, tiene que ver con la prevención ante una amenaza mayor, nueva e imprevisible, la que suponía la entrada de contingentes bárbaros en el territorio imperial, que podían incluso llegar hasta Roma y saquearla”, ha añadido.

Los restos humanos de “los dos máximos mártires de la Iglesia, San Pedro y San Pablo, podían pasar desapercibidos en medio de los múltiples presentes en las catacumbas, pero no así el Santo Cáliz, que, al tratarse de un objeto muy valioso, era aconsejable sacarlo de Roma y llevarlo a un lugar que no levantara sospechas, como así se hizo”, ha precisado Martínez.





UNA INVESTIGADORA NORTEAMERICANA DOCUMENTA CON UN MANUSCRITO DEL SIGLO VI QUE SAN LORENZO NACIO EN VALENCIA Y ENVIO DESDE ROMA EL SANTO GRIAL A ESPAÑA

La investigadora estadounidense Janice Bennet ha presentado esta tarde, durante el I Congreso Internacional “Valencia, la ciudad del Santo Grial”, un documento del siglo VI que “muestra que San Lorenzo envió el Santo Cáliz de la Última Cena a Huesca” en el año 258, tras encargarle el papa Sixto II que protegiera la reliquia de la persecución del emperador Valeriano.

Se trata de “la primera vez que se divulga este documento en España”, según ha señalado a la agencia AVAN la investigadora, que es también autora del libro “San Lorenzo y el Santo Grial”, en el que detalla la investigación que ha realizado a partir del manuscrito del siglo VI.

El documento, escrito por San Donato, traducido por el religioso agustino Lorenzo Mateu y Sanz y que se encuentra en la actualidad en la Biblioteca Nacional, en Madrid, narra la vida de San Lorenzo y “refleja que el Papa entregó el Santo Grial a San Lorenzo”.

El manuscrito medieval muestra también que “San Lorenzo nació en Valencia y no en Huesca como se cree”, ha añadido Bennet. La investigadora ha explicado que los padres de San Lorenzo eran originarios de Huesca, pero “a causa de las persecuciones contra los cristianos se trasladaron hasta Valencia, donde nació San Lorenzo”.

Janice Bennett es licenciada en Periodismo y doctora en Literatura Española por la Universidad norteamericana de Colorado. Asimismo forma parte del Centro Español de Sindonología para el estudio de la Sábana Santa y otras reliquias de Jesucristo, y es autora del libro “Sagrada Sangre, sagrada imagen: el sudario de Oviedo”.




UN HISTORIADOR DE LA IGLESIA AFIRMA QUE EL SANTO CALIZ “PUEDE DESPERTAR CON SU CONTEMPLACIÓN AMOR Y GRATITUD A JESUCRISTO”

El doctor en Historia Eclesiástica por la Universidad Gregoriana de Roma Miguel Navarro ha señalado que el Santo Cáliz que se venera en la Catedral de Valencia “puede despertar en nosotros con su contemplación y veneración amor y gratitud a Aquél que entregó su cuerpo y derramó su sangre para el perdón de nuestros pecados”.

La reliquia tiene, por tanto, “un valor sagrado y la veneramos por su relación con Cristo, porque evoca a la institución de la eucaristía que realizó Jesús en la Última Cena”, ha añadido Navarro, que ha participado esta tarde como ponente en el I Congreso Internacional “Valencia, la ciudad del Santo Grial”.

El Santo Cáliz “no es un objeto mágico, sino consagrado por el uso de Jesús y por la fe que lo percibe como tal, lo que tiene un gran valor religioso, independientemente de que no pueda probarse con certeza científica absoluta que es el cáliz del Señor”. Navarro ha considerado, además, que el Santo Grial es “un eco del Evangelio y una provocación para la inteligencia”.

Igualmente, ha afirmado que el Santo Cáliz, “en cuanto reliquia, está más allá de y por encima de la ciencia, porque su significado primordial pertenece al ámbito de la fe, lo que no quiere decir que nos acerquemos a él de un modo anticientífico o fundamentalista”. Antes bien, “tenemos la obligación de estudiarlo científicamente en su materialidad”, ha precisado.

En su ponencia, el sacerdote valenciano, que es también rector del Real Colegio Seminario Corpus Christi de Valencia, ha afirmado que el culto de las reliquias se basa en “la tendencia humana a conservar y venerar los resto de las personas amadas y los objetos relacionados con ellas”, así como en “la necesidad de contar con signos o elemento materiales en los que apoyar nuestros recuerdos, veneración, amor y fe”.

Sin embargo, “en el caso de las reliquias de Cristo o las de los santos, no son un simple recuerdo, sino algo más valioso: una evidencia palpable de la realidad del acontecimiento humano o histórico sobre el que se basa nuestra fe, pues la salvación se da en la historia, en la carne”. Navarro ha recordado que Jesucristo “tuvo un rostro humano” y que “muchos cristianos muestran de modo fehaciente que en la debilidad de nuestra carne es posible la santidad”.

En este sentido, las reliquias son “un testimonio humilde y frágil, como todo lo material, pero tremendamente elocuente y significativo de que en la carne Dios puede obrar y manifestar su gloria; puede actuar y servirse de ello para trasmitir su gracia y verdad”.

El doctor en Historia Eclesiástica ha manifestado que la ciencia “viene después de la fe e interviene porque ésta le pide que le dé la verificación que como ciencia, y sólo como ciencia, puede aportar a tal certidumbre de fe”.

La ciencia tiene “una misión de legitimar, entre comillas, la veneración de una reliquia como el Santo Cáliz”, ha expresado Navarro, que ha matizado que “en última instancia es la Iglesia a quien corresponde legitimar y autorizar el culto de las reliquias, pero no arbitrariamente, sino teniendo en cuenta lo que la ciencia diga sobre las mismas en orden a detectar las señales legítimas de su autenticidad, las cuales no se reducen necesariamente a una prueba científica, sino que puede ser también el hecho de un culto inmemorial y arraigado que produce frutos de auténtica vida cristiana”.

La reliquia “para la Iglesia no es más que un signo que remite a la meta de la fe: Dios; no es un objeto en sí sagrado, con un poder sobrenatural, como un fetiche, sino que si tiene carácter sagrado es, en última instancia, por su relación con Cristo; la reliquia no es en sí un objeto de fe, no es el centro de la fe, pero se inscribe y sólo tiene sentido en una perspectiva de fe, desempeñando una función auxiliar de la misma”.




EL PREFECTO DE LITURGIA DE LA CATEDRAL DE VALENCIA SEÑALA QUE LA IMPORTANCIA DE LA EUCARISTIA PARA LOS APOSTOLES PROPICIÓ QUE SE CONSERVARA EL SANTO GRIAL TRAS LA ULTIMA CENA

El prefecto de Liturgia de la Catedral de Valencia, Emilio Aliaga, ha aludido a la importancia que los apóstoles dieron a la eucaristía como “elemento que nos hace comprender mejor cómo pudo conservarse la copa de bendición que utilizó Jesús en la Última Cena”.

Aliaga, que ha pronunciado esta tarde una ponencia en el I Congreso Internacional “Valencia, la ciudad del Santo Grial”, ha explicado que la pascua hebrea es “el punto de partida del que hay que partir para llegar a esa ‘copa de bendición’ y a la eucaristía cristiana”.

Así, “como la pascua ritual judía contemplaba dos momentos distintos: ‘el cordero-pan ázimo’ y ‘la sangre de la alianza’, paralelamente también la pascua ritual de Cristo está constituida y caracterizada por esos dos momentos”, ha indicado Aliaga, que es también catedrático de Teología y profesor emérito de la facultad de Teología de Valencia.

De ese modo, el pan y el vino que Jesús ofreció al instituir la eucaristía en la Última Cena como su cuerpo y su sangre, “para el perdón de los pecados, hacen referencia y sustituyen al cordero sacrificado de la pascua judía que recordaba la liberación histórica por medio de la cual Israel se convierte en pueblo de Dios”.

Igualmente, mientras que la pascua hebrea evoca “la alianza que Dios hace con el pueblo de Israel en el monte Sinaí, la eucaristía cristiana, al recordar las palabras de Jesús: ‘Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre que es derramada por vosotros’, conmemora la nueva alianza sancionada con la sangre de un cordero verdaderamente inmaculado, Jesús”.
(AVAN)


PIE DE FOTO:
1.- Varios de los ponentes que han intervenido este viernes.
2.- Visita de los congresistas esta tarde a la capilla del Santo Cáliz de la Catedral de Valencia.


 
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