Jueves 06 de Marzo de 2008
EL CARDENAL ANIMA A “ELEGIR LA DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS Y DE LA FAMILIA” PORQUE SON UNA “URGENCIA SOCIAL”
“Considerar a los terroristas como interlocutores ofende los derechos humanos”, asegura en su carta
VALENCIA, 6 MAR. (AVAN).- El cardenal arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, invita en el título de su carta de esta semana a “elegir la defensa de los derechos humanos y de la familia”, porque son “una urgencia social que debemos respaldar con todas nuestras actuaciones privadas y públicas y en todas las circunstancias para construir entre todos un futuro mejor que el actual”.
El purpurado basa su carta tanto en la Declaración Universal de los Derechos Humanos como la Carta de los Derechos de la Familia, que la Santa Sede propuso como complemento necesario a la de los Derechos Humanos.
El titular de la archidiócesis de Valencia menciona en su carta, en primer lugar, al terrorismo y advierte que “el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos ha originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad”, una situación que “sigue siendo de dramática vigencia entre quienes practican el terrorismo, o lo legitiman, o vienen a situar a los terroristas como representantes válidos de la sociedad”, subraya el purpurado.
El terrorismo “sólo puede ser vencido desde la razón y la supremacía de la ley”, afirma el cardenal, que advierte que “considerar a los terroristas como interlocutores representativos de la sociedad, es un grave error que ofende a la cultura de los derechos humanos”. Por ello, “propuestas de este tipo jamás merecen ser escuchadas. Nunca son oportunidades para la paz. Siempre prolongan el desprecio a la dignidad humana”.
Igualmente, el purpurado se refiere a la libertad de palabra y la libertad de creencias contemplada en la Declaración Universal de Derechos Humanos y recuerda que “nadie puede usar el poder político para coartar la libertad de palabra y de creencias de quienes tienen propuestas políticas distintas”.
De igual modo, hace constar que “en los últimos años y en los últimos meses, hemos asistido al lamentable espectáculo de quienes, bajo capa de defender la laicidad, pretendían acallar a quienes ejercemos nuestra libertad de palabra y de creencias”. Ante esta situación, el cardenal Agustín García-Gasco manifiesta que “cuando la legítima laicidad del Estado aparece como excusa para atacar las libertades de los demás se convierte en un laicismo radical que atenta contra la libertad religiosa y cuyas últimas consecuencias resultan impredecibles”.
Respecto a los derechos de la familia, el purpurado sostiene que “la familia es una realidad natural que surge de la complementariedad entre el varón y la mujer en la tarea de procrear y educar a los hijos, y no puede ser utilizada como campo de experimentación de otro tipo de reivindicaciones”.
La dignidad humana “se ve amenazada cuando el matrimonio entre varón y mujer queda diluido en la legislación del Estado generando confusión en la sociedad”.
En su carta también enumera otras amenazas a la dignidad y cita “cuando la vida humana no es protegida incondicionalmente desde la concepción hasta la muerte natural; cuando no se valora la vida de las personas con discapacidad o enfermedad terminal, cuando no se garantiza el derecho de los padres a la educación de sus hijos, especialmente a la educación de la sexualidad humana; cuando no se promueve el protagonismo de las familias en las políticas familiares y en la creación y desarrollo de los centros educativos; cuando las políticas económicas no reconocen adecuadamente la aportación de las familias al bienestar general; cuando no se ayudan a las familias inmigrantes en su reunificación y en su incorporación a la convivencia civil responsable; cuando no se ataja de raíz la violencia machista”.
El cardenal concluye su carta expresando que las libertades civiles “no pueden ser argumentadas para vaciar de contenido el matrimonio y la institución familiar, reduciéndolas a meras asociaciones voluntarias”.