Hoy es sábado 20 de enero de 2018
Menú
Inicio / Liturgia





  Domingo III del Tiempo Ordinario
Ciclo B
pixel

  Primera lectura
  Los ninivitas habían abandonado el mal camino
Lectura de la profecía de Jonás 3, 1-5. 10

El Señor dirigió la palabra a Jonás:
«Ponte en marcha y ve a la gran ciudad de Nínive; allí les anunciarás el mensaje que yo te comunicaré»
Jonás se puso en marcha hacia Nínive, siguiendo la orden del Señor. Nínive era una ciudad inmensa, hacían falta tres días para recorrerla. Jonás empezó a recorrer la ciudad el primer día, proclamando: «Dentro de cuarenta días Nínive será arrasada».
Los ninivitas creyeron en Dios; proclamaron un ayuno y se vistieron con rudo sayal, desde el más
importante al menor.
Vio Dios su comportamiento, cómo habían abandonado el mal camino, y se arrepintió de la desgracia que había determinado enviarles. Así que no la ejecutó.

  Salmo responsorial
  Sal 24, 4-5ab. 6-7bc. 8-9
R. Señor, enséñame tus caminos.

Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R.

Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor. R.

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R.

  Segunda lectura
  La representación de este mundo se termina
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 7, 29-31

Digo esto, hermanos: que el momento es apremiante.
Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no se alegraran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina.

  Aleluya
 

Mc 1,15

R. Aleluya, aleluya, aleluya.

V. Está cerca el reino de Dios,
convertíos y creed en el Evangelio. R.


  Evangelio
 

Convertíos y creed en el Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 1, 14-20

Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía: «Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio».
Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores.
Jesús les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él.


  Comentarios
 

COMENTARIO LITÚRGICO

EL PRIMER MENSAJE DE JESÚS: CONVERTÍOS
(3º Domingo ordinario -B-, 21 de enero de 2018)

Jesús en Galilea.

Este domingo hemos comenzado a seguir la actividad pública de Jesús mediante la lectura del Evangelio según san Marcos, propia del leccionario del año B. La actividad de Jesús empezó en Galilea (Hechos 10, 37). En efecto, fue allí donde Jesús, después de haber sido bautizado en el Jordán, y tras el arresto de Juan el Bautista por el rey Herodes Antipas, proclamo por primera vez lo esencial de su mensaje: la llegada del Reino de Dios y la necesidad de convertirse; allí convocó también a los primeros discípulos, junto al lago de Genesaret. Seguramente, como informa el cuarto evangelio, Jesús ya conocía a algunos de ellos porque el Bautista lo había presentado a ellos, pero éste es el momento crucial en que dejan las barcas y las redes para comenzar a ser "pescadores de hombres".

La llamada a la conversión.

Jesús invita de modo apremiante a la conversión porque ya ha terminado el largo tiempo de preparación y está para comenzar el tiempo nuevo del reinado de Dios, tantas veces anunciado por los profetas del Antiguo Testamento: Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios: Convertíos creed en el Evangelio (Marcos 1, 14); ésta es la buena noticia que hay que creer. Desde el principio, Marcos resume aquellos datos que convienen al tema principal de su Evangelio, que tiene como finalidad despertar y educar la fe en Jesucristo, el Hijo de Dios.

Con mucho acierto, el leccionario prepara la lectura evangélica con el relato de la predicación de Jonás. En efecto, aquel profeta fue enviado a un pueblo pagano, a la gran Nínive de los asirios, con un mensaje urgente: o conversión de los pecados o destrucción. Lo asombroso es que aquellos gentiles creyeron a Jonás sin necesidad de milagros; obedecieron a la palabra de Dios movidos por el don sobrenatural de la fe. Sin embargo, Jesús fue creído por unos, pero rechazado por los más importantes del pueblo de Israel, a pesar de los signos que hacía. La resistencia a la conversión reclamada por Jesús fue una resistencia al don de la fe; por ello el Maestro acusó con vehemencia a sus contradictores diciendo aquellas terribles palabras: Los habitantes de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen, porque ellos hicieron penitencia por la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás (Lucas 11, 32).

El tercer misterio de luz.

Como enseñó San Juan Pablo II en su Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae (n. 23): “Misterio de luz es la predicación con la cual Jesús anuncia la llegada del Reino de Dios e invita a la conversión (cf. Mc 1, 15), perdonando los pecados de quien se acerca a Él con humilde fe (cf. Mc 2. 3-13; Lc 47-48), iniciando así el ministerio de misericordia que Él continuará ejerciendo hasta el fin del mundo, especialmente a través del sacramento de la Reconciliación confiado a la Iglesia.” Los evangelios no dicen que la Madre de Jesús estuviese presente en esta primera predicación, pero como en Caná de Galilea nos sigue diciendo a todos: “Haced lo que Él os diga” (Segundo misterio de luz; Jn 2, 5).

El cambio de mentalidad que pide el reinado de Dios.

Para entrar en el Reino de Dios no basta con arrepentirse de los pecados cometidos, se trata de adoptar una nueva manera de ver todas las cosas de este mundo. Simón y Andrés, Santiago y Juan, dejaron las redes, las barcas de pesca y a su propio padre, para seguir a Jesús. Todo carece de importancia ante la gran causa del Reino, porque en él está la salvación definitiva. Del mismo modo, después de Jesús, los mensajeros de su Evangelio anuncian la buena nueva de la salvación y llegan hasta nosotros reclamándonos el mismo cambio de mentalidad: Hay que dejar de lado y relativizar todo lo que no sea el gran bien del Reino de Dios. Tiempo tendremos a lo largo de cada domingo para ir conociendo mejor en qué consiste este verdadero "tesoro escondido". Lo cierto es que seguimos en este mundo, y cada generación debe prepararse para el Reino dentro de esta situación del "Ya, pero todavía no" en que estamos.

La llamada a la conversión

La segunda lectura puede ayudarnos a comprender mejor en qué consiste la conversión para el Reino. Preguntaban los corintios a san Pablo acerca de la conveniencia del matrimonio, porque creían que este mundo se iba a terminar pronto, y el apóstol les contestó: Os digo esto: el momento es apremiante. queda como solución: que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo estuvieran... los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él; porque la presentación de este mundo se termina (1 Cor 7, 29-31). Esta situación de provisionalidad afecta a las sucesivas generaciones y a cada uno de nosotros, independientemente de lo que dure el cosmos. Si cada uno de nosotros es apenas un destello en la inmensidad del tiempo, habremos de agradecer la buena noticia de que Dios no desea que ninguno de nosotros se pierda para siempre. De cara al Reino no hay lugar para el egoísmo y la avaricia, sino sólo para el amor y la generosidad. Por ello la oración colecta de este domingo pide a Dios: Ayúdanos a llevar una vida según tu voluntad, para que podamos dar en abundancia frutos de buenas obras en nombre de tu Hijo predilecto; y después de la comunión, agradecidos, pedimos que cuantos hemos alcanzado la gracia de vivir una vida nueva, nos alegremos siempre de este don admirable.

JAIME SANCHO ANDREU


LA PALABRA DE DIOS EN ESTE DOMINGO

Primera lectura y Evangelio. Jonás 3, 1-5.10 y Marcos 1, 14-20: Comenzamos este domingo a seguir la vida pública del Señor según el evangelio de san Marcos, propia del leccionario del año B. En Galilea proclama Jesús por primera vez lo esencial de su mensaje: la llegada del Reino de Dios y la necesidad de convertirse; llama también a los primeros discípulos junto al lago de Genesaret. La palabra de Dios puede ser creída sin necesidad de signos prodigiosos, gracias al don de la fe, como ocurrió en Nínive con la predicación de Jonás invitando a la penitencia.

Segunda lectura. 1 Corintios 7, 29-31: El apóstol responde a la pregunta de los cristianos de Corinto acerca de la conveniencia del matrimonio, y sitúa a esta institución en el contexto de la provisionalidad que tienen todas las cosas mundanas de cara a lo fundamental, que es la salvación eterna.


« volver
Buscador de Noticias:      Búsqueda avanzada
Enlaces destacados
Arzobispado de Valencia
C/ Palau
Teléfono: +34 96 382 97 00
archivalencia@archivalencia.org
46003 Valencia
Fax: +34 96 391 81 20
www.archivalencia.org
©Archivalencia.org