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  Crescencia Valls Espí
  LA SIERVA DE DIOS
CRESCENCIA VALLS ESPÍ

1.- APARATO PROBATORIO

De los nueve testigos que depusieron en el proceso, tres fueron de oficio.[1] El Sr. Antonio Pala Mallofré era cuñado de la Sierva de Dios. Los otros cinco testigos eran amigas de la Sierva de Dios;[2]

10.2.- PERFIL BIOGRÁFICO DE LA SIERVA DE DIOS[3]

La Sierva de Dios Crescencia Valls Espí nació el 9 de junio de 1863 en la ciudad de Onteniente y fue bautizada al día siguiente en la Iglesia de Santa María.[4] Sus padres, Joaquín y Francisca, formaron un hogar cristiano y educaron a sus hijos en la fe.[5] La sierva de Dios recibió el sacramento de la Confirmación y el de la Comunión en la iglesia parroquial de Santa María de Onteniente.[6] Recibió la instrucción elemental en el Colegio de las Religiosas de San Vicente de Paúl, donde adquirió una cultura general.[7]

Vivió auténticamente su vocación laical, tratando de impregnar de espíritu evangélico las realidades temporales en las cuales mantuvo su condición de mujer, y haciendo bordados ayudaba a su familia.[8] Mujer de fe profunda, participaba en la Misa y comunión diaria, así como en la adoración eucarística; rezaba el Rosario en familia y cultivaba la devoción al Sagrado Corazón de Jesús[9] y a la Madre de Dios.[10] Tenía director espiritual.[11]



El cuñado de la Sierva de Dios, afirma: “Tenía una vida de profunda piedad; cuando vivía en mi casa de Barcelona por algún tiempo, visitaba las iglesias a las cuales entraba para visitar al Santísimo”.[12] En esta intensa vida de piedad fue disponiendo su persona a una respuesta generosa a la acción del Espíritu Santo, que la lanzó al apostolado organizado, siendo miembro de varias asociaciones laicales. Perteneció a las Hijas de María,[13] al Apostolado de la Oración,[14] a las Mujeres de San Vicente de Paúl,[15] al Perpetuo Socorro,[16] a la Acción Católica[17] y también a la Tercera Orden de la Virgen del Carmen.[18]



Apóstol social, ejercía la caridad visitando a los enfermos; pedía ayudas económicas a la gente pudiente para poder socorrer las necesidades de los pobres; asimismo, inmensamente caritativa, se conmovía y sufría por las penas de las personas.[19] A las familias que tenían algún difunto, les ayudaba a pagar los gastos de sepelio y las consolaba en su dolor.[20] Una vecina de la Sierva de Dios, afirma: “La Sierva de Dios quería mucho a los pobres. Yo recuerdo el caso de una joven tuberculosa, a quien la Sierva de Dios procuro toda clase de medicinas y alimentos: Procuraba leche a las madres y a los niños pequeños. Era exagerada en su amor a los pobres; los amaba tanto que no miraba a ninguna ideología por socorrerlos”.[21] Por la intensa actividad apostólica que realizaba, era considerada por los enemigos de la Iglesia como una católica ferviente. La llamaban “la santurrona”, por ello la arrestaron y asesinaron.[22]



10.3.- PERSONALIDAD Y FISONOMÍA MORAL DE LA Sierva de Dios



Los testigos procesales afirman que era de temperamento simpática,[23] activa,[24] pacífica,[25] comprensiva,[26] muy amable con todos,[27] disponible para ayudar a los otros,[28] simple,[29] siempre dispuesta al sacrificio.[30] Los testigos interrogados acerca de las virtudes practicadas por la Sierva de Dios describen una personalidad moral rica, en la cual brillan las virtudes infusas en el Bautismo, que subrayan los aspectos específicos de la espiritualidad laical. La describen como una fiel laica auténtica, coherente, que cumplió con exactitud sus deberes de estado laical, comprometiéndose activamente en el apostolado de los laicos.[31]



10.4.- EL MARTIRIO MATERIAL



El perseguidor sin lugar a dudas provocó la muerte natural, cumpliendo uno de los requisitos, según la doctrina de Benedicto XIV,[32] por los cuales se concreta el verdadero martirio. En el proceso, no obstante las dificultades para encontrar testimonios sobre el hecho del martirio de la Sierva de Dios, perpetrado a horas furtivas, se consiguieron suficientes testigos. a) Del hecho y las circunstancias de la detención depuso, de visu, la Sra. Elisa Perales Ibánez, y de auditu de los que la detuvieron, la Sra. Sabina Reig Martínez. b) Del breve período transcurrido en la cárcel dio testimonio el Sr. Antonio Pala Mallofré. c) Del traslado de la cárcel al lugar de la ejecución, atestiguaron de auditu de sus padres, que vieron dicho traslado, el Sr. Ricardo Úbeda Sanz. d) De la llegada al lugar de la ejecución y del fusilamiento testimoniaron de auditu de lo que contó un testigo de visu, el Sr. Antonio Pala Mallofré. e) Del reconocimiento del cadáver de la Sierva de Dios depuso el Sr. Antonio Pala Mallofré. f) Del ambiente hostil a la Iglesia depusieron todos los testigos.



10.5.- HORAS AMARGAS



La Sierva de Dios, en los días previos a la revolución, era consciente de la situación que estaba por afrontar: persecución religiosa y probable martirio. Así lo manifiesta el cuñado de la Sierva de Dios y testigo de visu: “ Por su apostolado antes de la Revolución recibió amenazas de muerte de un enemigo de la fe llamado.., y en enero de 1936 el alcalde de Onteniente la denunció al Gobernador de Valencia por su actividad católica y su campaña a favor del Papa”.[33] Continúa deponiendo: “Cuando fue proclamada la República y después del incendio de los Conventos, la Sierva de Dios estaba en mi casa de Barcelona y, comentando los acontecimientos, dijo: que habría continuado trabajando del mismo modo aunque le hubiese costado la vida’”.[34] Y después agrega: “La Sierva de Dios trabajó con valentía en defensa de la fe católica en las elecciones del 16 de febrero de 1936, y el presidente del Consejo Electoral de Onteniente, V.T., la amenazó de muerte”.[35]



Un testigo de oficio, vecino de la Sierva de Dios y amigo de familia, afirma: “Cuando llego la republica intensifico sus obras de bien, sus mayor preocupación era poder contrastar el laicismo imperante y no cambió nunca ni menguo sus obras de apostolado y defensa de la fe. A mi me dijo que la habían amenazado de muerte por todo lo que hacia”.[36]



La revolución comenzó en Onteniente en el mes de julio, con el incendio de las iglesias, la quema de imágenes y objetos religiosos y el encarcelamiento de los católicos. Así lo testimonian todos los testigos.[37] La Sra. María Torró Perseguer agrega: “Los rojos decían abiertamente que querían terminar con la Iglesia y por esto mataban a aquellos que habían hecho mas propaganda católica y se habían distinguido mayormente en la defensa de las virtudes cristianas”.[38] Al estallar la revolución del ’36, la Sierva de Dios reaccionó como una católica auténtica. La testigo de visu, Sra. María Torró Perseguer, amiga de la Sierva de Dios, depone: “Apenas estalló la revolución los rojos asaltaron las iglesias y quisieron arrestar al Señor Párroco; un cuñado mío lo defendió, la tarde del 11 de agosto lo asesinaron, la sierva de Dios cuando se entero de su muerte vino a casa a darnos el pésame, aun siendo esto peligroso: no tenia miedo, no se escondió aun sabiendo que encarcelaban y asesinaban a los buenos católicos ”.[39]



Una amiga de la Sierva de Dios, anota: “En tiempos de republica la Sierva de Dios se entrego todavía más a su piedad y a su apostolado. Cuando quitaron los crucificos de las escuelas ella nos invito a llevar sobre el pecho una pequeña imagen de Jesucristo crucificado”.[40] La Sra. Reig Martínez, testigo de visu y amiga de la Sierva de Dios, anota: “En aquellos días la Sierva de Dios Crescencia Valls vino a mi casa a dar ordenes de mi hermano sacerdote y de los familiares que estaban en la cárcel, y yo le dije que se fuese rápido a su casa y ella me respondió: ‘Que el máximo que aquellos rojos le podían hacer era matarla por Dios’”.[41]



En este clima de persecución la Sierva de Dios mantuvo el ánimo sereno, confiando su vida en las manos de Dios, y continuando en sus actividades cotidianas con total naturalidad. El cuñado de la Sierva de Dios, depone: “La Sierva de Dios, aunque amenazada de muerte no se escondió, continuo haciendo el bien y a dar noticia a las personas amigas de los actos religiosos que se escuchaban por radio, aunque estaba prohibido por los rojos escuchar tales trasmisiones”.[42]



10.6.- DETENCIÓN DE LA SIERVA DE DIOS Y ENCARCELAMIENTO



El 26 de septiembre de 1936 fue detenida por cuatro milicianos; así lo testimonia el Sr. Antonio Pala Mallofré, cuñado de la Sierva de Dios: “El día 26 de septiembre de 1936, a las 11:45, cuatro milicianos armados, a las ordenes del Presidente del Comité de la Salud Publica, arrestaron a la Sierva de Dios con sus hermanas Concepción, Carmen, Patrocinio, y fueron llevadas a la cárcel femenina instalada en el Juzgado de 1ª Instancia ”.[43]



10.7.- VIDA EN LA PRISIÓN



La vida en prisión de la Sierva de Dios duró solamente 12 horas. Así lo asegura el testigo Sr. Antonio Pala Mallofré,[44] quien agrega: “Se decreto su muerte la noche precedente a su arresto por parte del comité rojo y precisamente por sus ideas católicas porque no había otro motivo”.[45]



10.8.- EJECUCIÓN EN EL PUERTO DE LA OLLERÍA

EN EL LUGAR LLAMADO LA PEDRERA



La muerte de la Sierva de Dios está probada mediante el certificado de defunción[46] y la documentación sobre el martirio de la misma, que se encuentra en la Sección Causa General del Archivo Histórico Nacional de Madrid.[47] El testigo Antonio Pala Mallofré, cuñado de la Sierva de Dios, afirma: “El día 26 de septiembre de 1936, a las 23:30, los componentes de la familia Úbeda que vivían enfrente de la prisión, la vieron salir. Estaban preparados cuatro coches; en dos de ellos subieron dos hermanas en cada uno. En el momento que se las llevaron a la prisión se interrumpió la luz eléctrica en la ciudad, y quedo todo oscuro. El aspecto de la Sierva de Dios y de sus hermanas era tranquilo y sereno. La Sierva de Dios y sus hermana Carmen perece que se opusieron a subir al coche por lo que los milicianos les pegaron golpes con los fusiles y rompieron las muñecas de la Sierva de Dios ”.[48]



Un testigo de oficio confirma: “Mis padres, que descansen en paz, por afecto a la Sierva de Dios y a sus hermanas, a escondidas miraban a menudo hacia la prisión para ver lo que pasaba, y un día, de noche vieron como las llevaban fuera, las hicieron subir a un coche y fueron en dirección desconocida”.[49] Y otro agrega: “A las 24:00 en el Puerto de Ollería en el lugar llamado la Pedrera del territorio de Canals, fue martirizada junto a sus hermanas. Cuando la Sierva de Dios llego al lugar del martirio pasaba por allí con su carro un vendedor de Alfarería y este me contó que escucho los disparos y los gritos de las mártires que decían:’Morimos por Dios. ¡Viva Cristo Rey!’. Este mismo hombre, que ya ha muerto, al volver a su pueblo de Canals, se acerco a las mártires y recogió un rosario ensangrentado ”.[50] Una amiga de la Sierva de Dios, añade: “Ella dijo a aquellos milicianos rojos: ‘Se que vais a matarme, pero yo os perdono y os conservo un pedazo de cielo’”.[51]



10.9.- SEPULTURA, EXHUMACIÓN
DE LOS RESTOS MORTALES DE LA SIERVA DE DIOS, TRASLADO E INHUMACIÓN



El cuñado de la Sierva de Dios, afirma: “Fueron enterradas en el cementerio de Canals en una fosa común. Terminada la revolución, yo exhumé los cadáveres de mis cuñadas. Estaban momificadas y pude identificarlas perfectamente de sus rasgos personales y de sus vestidos. La Sierva de Dios tenia en la nuca el orificio del golpe que le causó la muerte, y presentaba las muñecas dislocadas de los golpes. Lleve su cadáver al cementerio viejo de Onteniente desde donde mas tarde sus restos fueron llevados a la Iglesia Arciprestal de Santa María”.[52]



10.10.- EL MARTIRIO FORMAL[53]



1.- El martirio formal por parte del perseguidor: Por parte del perseguidor - los milicianos rojos o brazo armado de la extrema izquierda - no podía ser otro el motivo para asesinar a la Sierva de Dios sino el odium fidei. En el Summarium se encuentran las pruebas evidentes de esta afirmación. Buscaban sistemáticamente a los católicos; odiaban todo lo que se relacionara con la religión católica y sus símbolos, como ha quedado demostrado en el n. 11 de esta Informatio. Los milicianos sabían que era una fiel laica comprometida apostólicamente y por esto la hostigaban. 2.- El martirio formal sufrido por la Sierva de Dios: Durante el período de la Revolución, cuando le hablaban de probable martirio, la Sierva de Dios esperaba el sucederse de los acontecimientos. Antes de morir perdonó a sus verdugos. Así lo testimonia la Sra. Sabina Reig Martínez, amiga de la Sierva de Dios: “Ella dijo a aquellos milicianos rojos: Se que vais a matarme, pero yo os perdono y os conservo un pedazo del cielo’”.[54] La Sierva de Dios murió gritando: “¡Viva Cristo Rey!”.



10.11.- LA FAMA DEL MARTIRIO



Sentir común: Entre quienes supieron de la muerte de la Sierva de Dios fue unánime el concepto de auténtico martirio.[55] Muchas personas se encomiendan a la intercesión de la Sierva de Dios.[56] Sentir de algunas personas: Los distintos testigos que han testimoniado en el proceso afirman que la Sierva de Dios sufrió un verdadero martirio. En el mismo modo se expresan otras personas. Así lo afirma en su Informe, de fecha 22 de mayo de 1997, el Pbro. Fernando Cremades, párroco de Santa María de Onteniente, Valencia.[57] Otros documentos: La fama de martirio de la Sierva de Dios se puede probar a través de la documentación que se encuentra en la Sección Causa General del Archivo Histórico de Madrid, donde aparece reflejado el martirio de la misma, en el Legajo 1380 (2), Tomo 47; ramo Onteniente.[58]

[1] El Sr. Ricardo Úbeda Sanz, amigo y vecino de casa de la Sierva de Dios, la Sra. Concepción Montagud Vicens, hija del sacristán de la parroquia, y el Sr. Francisco Gisbert Nadal, amigo y vecino de casa de la Sierva de Dios.

[2] La Sra. María Torró Perseguer, Sra. María Ferri Soriano, Sra. Elisa Perales Ibáñez, vecina de casa, Sra. Purificación Gil Martínez, fue inscrita en la Acción Católica por la Sierva de Dios, y Sra. Sabina Reig Martínez.

[3] Para desarrollar el tema objeto de este capítulo nos hemos servido come fuente no sólo del Summarium sino también del Informe de la Comisión histórica y del libro de Vicente Cárcel Ortí y Ramón Fita Revert, Mártires Valencianos del siglo XX, Edicep, Valencia, 1998.

[4] Summ. 288, doc II.

[5] Summ. 275; 282; 283; 285 y 287, r. 2.

[6] Summ. 289, doc. III y IV. El párroco certifica que los libros 1º y 2º de los Confirmados desaparecieron del archivo parroquial, por lo que no consta la partida de Confirmación de la Sierva de Dios. De la Primera Comunión certifica que en la fecha no existía en los archivos constancia de tal Sacramento, pero por la religiosidad de la familia de la Sierva de Dios es de suponer que a su debido tiempo haría la Primera Comunión.

[7] Summ. 275, r. 1.

[8] Summ. 283, r. 2.

[9] Summ. 280, r. 4; 282 y 283, r. 3.

[10] Summ. 279, r. 3 y 4; 282, r. 3; 283, r. 3 y 285, r. 4 – 5.

[11] Summ. 283, r. 3

[12] El Sr. Antonio Pala Mallofré, Summ. 275, r. 3.

[13] Summ. 289, doc. V.

[14] Summ. 289, doc. VI.

[15] Summ. 289, doc. VII.

[16] Summ. 278, r. 3.

[17] Summ. 282, r. 4.

[18] Summ. 280, r. 4.

[19] Summ. 276; 278; 285 y 288, r. 4 – 5; 279 y 282, r. 5; 287, r. 4.

[20] Summ. 279, r. 5.

[21] La Sra. Elisa Perales Ibáñez, testigo de visu, Summ. 280, r. 5.

[22] Summ. 282, r. 14. Confirmado por la deposición de las testigos Sra. Elisa Perales Ibáñez, testigo de visu y vecina de la Sierva de Dios, Summ. 280, r. 4, y Sra. Sabina Reig Martínez, amiga y vecina de la Sierva de Dios, hermana de un sacerdote con el cual la Sierva de Dios consultaba sus dudas espirituales, Summ. 283, r. 4.

[23] Summ. 282; 283 y 285, r. 2.

[24] Summ. 279; 280 y 283, r. 2.

[25] Summ. 280; 283 y 288, r. 2.

[26] Summ. 282, r. 2.

[27] Summ. 275; 280; 285 y 288, r. 2.

[28] Summ. 279, r. 2.

[29] Summ. 275 y 278, r. 2.

[30] Summ. 275; 278 y 282, r. 2.

[31] Summ. 279; 280; 282; 283 y 287, r. 2.

[32] BENEDICTUS XIV, Opus de Servorum Dei beatificatione et Beatorum canonizatione, Prati 1838 - 1841, L.III, c. 13, n. 1.

[33] El Sr. Antonio Pala Mallofré, Summ. 276, r. 4-5.

[34] Summ. 276, r. 6.

[35] Summ. 276, r. 7. Confirmado por las deposiciones de la Sra. María Torró Perseguer, amiga de la Sierva de Dios, Summ. 278, r. 6., la Sra. Elisa Perales Ibáñez, vecina de la Sierva de Dios, Summ. 281, r. 6., la Sra. Purificación Gil Martínez, compañera de apostolado de la Sierva de Dios, Summ. 282, r. 6., la Sra. Sabina Reig Martínez, amiga de la Sierva de Dios, Summ. 284, r. 6. y la Sra. Concepción Montagud Vicens, testigo de oficio, Summ. 287, r. 6.

[36] El Sr. Francisco Gisbert Nadal, Summ. 288, r. 6.

[37] Summ. 276; 278; 279; 281; 282; 284; 286; 287 y 288.

[38] Summ. 278, r. 14.

[39] Summ. 278, r. 7.

[40] La Sra. María Ferri Soriano, testigo de visu, Summ. 279, r. 6. Confirmado por la deposición del testigo de oficio Sr. Ricardo Úbeda Sanz, Summ. 285, r. 6.

[41] Summ. 284, r. 7.

[42] Summ. 276, r. 7. Confirmado por las deposiciones de la Sra. María Torró Perseguer, Summ. 278, r. 7., la Sra. Elisa Perales Ibáñez, vecina de la Sierva de Dios, Summ. 281, r. 7., la Sra. Purificación Gil Martínez, Summ. 282, r. 7., el Sr. Ricardo Úbeda Sanz, Summ. 286, r. 7., la Sra. Concepción Motagud Vicens, Summ. 287, r. 7. y el Sr. Francisco Gisbert Nadal, Summ. 288, r. 7.

[43] Summ. 276, r. 8. Confirmado por la deposición de la Sra. María Ferri Soriano, Summ. 279, r. 8, el Sr. Ricardo Úbeda Sanz, testigo de oficio, Summ. 286, r. 8, y la Sra. Concepción Montagud Vicens, Summ. 287, r. 8. La Sra. Elisa Perales Ibáñez, vio el arresto de la Sierva de Dios desde el balcón de su casa, Summ. 281, r. 8. La Sra. Sabina Reig Martínez supo de la detención por confidencia del mismo miliciano que dio la orden de arresto, Summ. 284, r. 8.

[44] Summ. 276, r. 10.

[45] Summ. 276, r. 9.

[46] Summ. 289, doc. VIII.

[47] Summ. 290, doc. X.

[48] Summ. 276, r. 11.

[49] El Sr. Ricardo Úbeda Sanz, Summ. 286, r. 11.

[50] El Sr. Antonio Pala Mallofré, Summ. 277, r. 12. Confirmado por la deposición de la Sra. María Ferri Soriano, amiga de la Sierva de Dios, Summ. 280, r. 9-10, y por la Sra. Purificación Gil Martínez, compañera de apostolado de la Sierva de Dios, Summ. 282, r. 14.

[51] La Sra. Sabina Reig Martínez, Summ. 284, r. 9-13.

[52] El Sr. Antonio Pala Mallofré, Summ. 277, r. 13. En el mismo modo depone la testigo Sra. Elisa Perales Ibáñez, Summ. 281, r. 9-13. La primera inhumación de los restos mortales de la Sierva de Dios ha sido documentada en el Informe de la Comisión histórica, Summ. 290, doc. IX.

[53] Es útil recordar la doctrina del Card. Lambertini expuesta por Mons. José Luis Gutiérrez, relator, en la Presentación de la Positio super martyrio Iosephi Calasanz Marqués et sociorum y sintetizada en la Informatio de la Sierva de Dios Amalia Abad Casasempere en el n. 19, p. 17.

[54] Summ. 284, r. 9-13.

[55] Summ. 277; 278; 280; 281; 282; 285; 286; 287 y 288.

[56] Summ. 277; 278; 281; 285; 286 y 287.

[57] Summ. 290, doc. XI.

[58] Summ. 290, doc. X. La fama de martirio de la Sierva de Dios puede ser probada también por medio de otros documentos, Cf. la documentación concerniente a la Sierva de Dios Amalia Abad Casasempere, nn. 31-32, p. 24.
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