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  Marino Blanes Giner
  EL SIERVO DE DIOS

MARINO BLANES GINER


CASADO

EMPLEADO DE BANCA

MÁRTIR

1.- INTRODUCCIÓN

El interés del Papa por las causas de los santos, en especial por las de los mártires, es de todos conocido. En sus veinte años de pontificado Juan Pablo II ha elevado al honor de los altares a más de trescientos hombres y mujeres de nuestro siglo, que dieron su vida por Cristo. Los sistemas ideológicos y políticos pasan y el sacrifico de quienes murieron permanece y es semilla de nuevos creyentes. Los mártires del siglo XX son héroes de nuestro tiempo, como lo fueron los de los primeros siglos del cristianismo. Recordar a los que sufrieron por la fe, es garantía de esperanza y preludio de eternidad, en este final de milenio.



En este estudio incluimos sólo a aquellos cuya muerte, a causa de la fe, ha sido probada por medio de la "Positio". No hablamos, por tanto, ni de las víctimas de la guerra, ni de las víctimas de la represión política, ni de otros posibles mártires en proceso. Es fundamental distinguir claramente estos conceptos. Conocer quienes murieron "in odium fidei" o "in odium Ecclesiae", quienes murieron en el campo de batalla o en la retaguardia, y quienes fueron víctimas de la represión política. Todas las personas -caídos o víctimas- merecen el máximo respeto. Pero aquí nos referimos únicamente a los sacerdotes, religiosos y laicos que encontraron la muerte por la repercusión que su compromiso y misión apostólica tuvo en sus parroquias, en sus congregaciones religiosas o en sus familias. Exponemos casos de personas sencillas y honestas de la comunidad cristiana, no mostramos a personajes ricos o influyentes de la sociedad. Cualquier medio es bueno para presentar la excelente calidad humana y la coherencia cristiana de esos hombres y mujeres de "la Nostra Terra". Los mártires del siglo XX también están relacionados con la ciudad de Alcoy y su comarca.



Y aunque, es elevado el número de mártires que serán reconocidos por la Iglesia, en este opúsculo se delimita el campo: señalamos, a aquellos que están relacionados con la comarca de L’Alcoià, y acotando más el terreno, a uno que nació en la Ciudad de Alcoy. La biografía del Siervo de Dios Marino Blanes Giner es poco conocida. A estas alturas es inexcusable ignorar la trayectoria de este seglar "testigo valiente de Cristo". La indiferencia respecto a los mártires no cabe entre los que se declaran cristianos y -con mucha ostentación a veces- católicos practicantes.



2.- LA PERSECUCIÓN RELIGIOSA



La persecución religiosa desatada en España entre los años 1931 al 1939, y concretamente en los pueblos de la Hoya de Alcoy, motivó que numerosos cristianos reaccionasen en contra de la ideología antirreligiosa fomentada por la Autoridad legítimamente constituida. El régimen ateo, laico y laicista provocó la mayor persecución religiosa jamás conocida y muchos murieron. Ante quienes despreciaban a la Iglesia y buscaban su destrucción, bastantes afrontaron la muerte por amor a Dios y a Jesucristo, con firmeza y paciencia. Los casos que mostramos "confesaron" su fe hasta derramar su sangre. El martirio fue, por tanto, la prueba suprema de su amor a Dios: "No hay amor más grande que dar la vida por los amigos".



La historiografía moderna ha demostrado, y en la documentación presentada a la Congregación romana para las Causas de los Santos ha quedado claramente probado, que en el período 1931-1939 en España se persiguió a los cristianos en nombre de principios masónicos, comunistas y anarquistas.





2.1.- LA PERSECUCIÓN RELIGIOSA EN ALCOY



Alcoy es una de las ciudades más importantes de la archidiócesis de Valencia tanto por el número de sus habitantes como por la vitalidad de su industria y comercio.



La persecución comenzó varios meses antes de que iniciara la Guerra Civil, pues el 31 de marzo de 1936 el Ayuntamiento mandó desalojar el templo de San Mauro y al día siguiente acordó derribarlo para levantar un mercado en el mismo solar. Lo mismo sucedió con la parroquia de San María. Ambas iglesias -las únicas parroquias existentes en aquella época- fueron totalmente destruidas, mientras que las restantes, de conventos y monasterios, fueron saqueadas, destruidos sus altares y sus imágenes. Todos los santuarios y ermitas sufrieron destrozos. Desaparecieron los ornamentos sagrados, cálices, custodias y copones. Las campanas fueron fundidas. Las autoridades civiles se incautaron del cementerio parroquial, aunque no profanaron las sepulturas. También se incautaron de los títulos de Estado que pertenecían a capellanías y fundaciones pías. Los bienes de asociaciones, cofradías y pías uniones fueron robados. El Archivo parroquial de Santa María fue totalmente reducido a cenizas y el de San Mauro y Francisco se pudo salvar solo en parte.



Muchos sacerdotes y seglares fueron encarcelados. 15 sacerdotes del clero secular fueron asesinados y la misma suerte corrieron más 300 seglares, entre hombres y mujeres feligreses de las dos parroquias alcoyanas, casi todos por sus ideas religiosas y no por motivos políticos. Entre ellos hay cinco en este proceso de beatificación, que son el párroco de Santa María José María Ferrándiz Hernández; tres mujeres: Amalia Abad Casasempere, Florencia Caerols Martínez y María Jordá Botella; y nuestro biografiado Marino Blanes Giner. Los sacerdotes y seglares asesinados dieron pruebas de fortaleza cristiana ofrendando su vida por la libertad de la Iglesia y la salvación de España, cayendo muchos al grito de "¡Viva Cristo Rey!". No solo no hubo defecciones entre ellos sino consta que murieron con heroísmo y sin abdicar de su fe. Algunos sacerdotes que consiguieron salvar su vida murieron de muerte natural, pero a consecuencia de los numerosos padecimientos sufridos.



Ante todos estos hechos tan graves, el pueblo fiel estuvo inicialmente acobardado, si bien funcionó el socorro blanco para ayudar a las personas que estaban escondidas por temor a la muerte. Como fue prohibido totalmente el culto público y también el privado estuvo perseguido, en las casas particulares, los sacerdotes supervivientes celebraron la Santa Misa y administraron la Comunión con todo sigilo; también se celebraron muchos matrimonios canónicos y confesiones en secreto. Todo esto se hizo de la mejor forma que se pudo, logrando fomentar la piedad entre los fieles, a pesar de tan difíciles circunstancias y siempre con arrojo y valentía, puesto que la delación equivalía a escribirse y firmarse la sentencia de muerte.



3.- LA IGLESIA HONRA A LOS SANTOS.



A.-Planteamiento bíblico: La Iglesia desde hace ya muchos siglos, se puede decir que desde siempre, honra a los santos, a aquellos que ha considerado servidores fieles, y que han merecido entrar en el gozo del Señor. Los primeros indicios de un culto reverencial tributado a los mártires aparecen ya en el Nuevo Testamento. En el Evangelio de Mateo, los discípulos de Juan el Bautista, cuando se enteraron de que Herodes le había mandado decapitar, tomaron el cadáver y lo sepultaron. Se trató de un acto humanitario, cierto, pero que no quedó restringido a un comportamiento de mera sensibilidad humana, pues encerraba una nítidamente diferenciada intencionalidad religiosa, por tratarse del cadáver de quien era más que profeta, y había sido elegido por Dios para anunciar ante el mundo la presencia del Mesías.



Más explícita es, todavía, la referencia que ofrece en los Hechos de los Apóstoles, con ocasión de la muerte de Esteban. Dice el texto: "A Esteban lo recogieron algunos varones piadosos, e hicieron sobre él gran luto". Luto de dolido llanto cristiano, que brotaba de la fe y del reconocimiento al protomártir. Y aún voy a citar otro texto del Apocalipsis, que dice: "Cuando abrió el quinto sello, vio debajo del altar las almas de los que habían sido degollados por la Palabra de Dios y por el testimonio que habían dado. Y a cada uno le fue dada una túnica blanca".



En la visión apocalíptica, quienes ha sido mártires por la fidelidad a la Palabra de Dios, aparecen ubicados junto al altar, para indicar que participan del nuevo rito del holocausto ofrecido al Señor. Su presencia junto al altar del nuevo culto celeste y la vestidura blanca con la que son investidos, han de ser interpretados como los tributos de la santidad, otorgados a quienes por ser fieles a Dios han sido capaces de ofrecer su propia vida.



Desde este planteamiento bíblico, resulta comprensible y consecuente que la naciente Iglesia honrase a los mártires, tributándoles un culto similar al descrito en el Apocalipsis, pues hizo de sus sepulcros aras para el sacrificio eucarístico.



B.-Planteamiento teológico: Pero la Iglesia no sólo honra a los mártires, sino a cuantos han sido fieles a la palabra de Dios, fuese cual fuese su estado civil y la situación eclesial que tuviesen. Los confesores y las vírgenes, los reyes y los plebeyos, los adultos y los jóvenes, los célibes y los casados, todos, y en cualquier parte del mundo, han recibido el honroso reconocimiento de su fidelidad a la Palabra de Dios. Por haber sido fieles a Dios, la Iglesia les ha honrado con el título de santos.



Hay que reconocer, que la santidad que la Iglesia reconoce a los hijos más prestigiosos, revierte en homenaje de Dios, al que sirvieron, y por cuyo servicio han merecido la dignidad que se les otorga. Por ello, al proclamar la santidad de los siervos de Dios, a quienes en verdad se honra es al mismo Señor, desde quien y ante quien merecieron tal título. Así aparece formulado en un sermón atribuido a San Agustín, donde se proclama: "Esta solemnidad, hermanos míos, es un honor a Dios por medio del siervo de Dios".



Los santos son, por lo tanto, el fruto sazonado de la acción del Espíritu Santo en la Iglesia. Por la fidelidad a la acción del Espíritu, que les ha unido vivencialmente a Cristo, la Iglesia les tributa culto, y los incorpora en el calendario de las celebraciones litúrgicas. La conmemoración de los santos a lo largo del año litúrgico, testifica el reconocimiento de la comunidad a quienes han sabido realizar su propia vida y llevar a cabo su vocación cristiana en un comportamiento de fidelidad a la gracia divina. Como se ha dicho, la santidad que la Iglesia reconoce en sus hijos revierte en homenaje a Dios. Al proclamar la santidad, a quien verdaderamente se honra es al mismo Señor.



A la luz de lo expuesto, se comprende el sentido pleno de esta preciosa formulación del concilio Vaticano II: "La fe confiesa que la Iglesia no puede dejar de ser santa... Por eso todos en la Iglesia, pertenezcan a la jerarquía o sean regidos por ella, están llamados a la santidad, según las palabras del Apóstol: lo que Dios quiere es que seáis santos. Esta santidad de la Iglesia se manifiesta sin cesar y debe manifestarse en los frutos de la gracia que el Espíritu Santo produce en los fieles. Se expresa de muchas maneras en aquellos que en su estilo de vida tienden a la perfección del amor con edificación de los demás" (LG 39).



El santo se convierte, por tanto, en instrumento para adentrarse en el conocimiento de Dios, y cada santo con su vida pone de manifiesto, con especial realce, algún aspecto divino, que, a través del servidor fiel, se hace más patente al resto de los mortales dentro y fuera de la Iglesia. El santo es, en último término, un portador de Dios a los hombres, y por ello un santificador de la sociedad y de la historia.





4.- PERSONALIDAD Y FISONOMÍA MORAL DEL

SIERVO DE DIOS

MARINO BLANES GINER





4.1.- APARATO PROBATORIO



De los 15 testigos que han declarado en el proceso dos son de oficio,. Dos testigos son parientes del Siervo de Dios (=Siervo de Dios), su esposa y su hija. Uno conoció el Siervo de Diosen la prisión. Cuatro testigos fueron compañeros de trabajo del Siervo de Dios. Uno, trató a Marino Blanes por relaciones comerciales. Tres testigos fueron amigos del Siervo de Dios. El Sr. Guillermo Berenguer Carbonel fue vecino del Siervo de Dios. Tres testigos fueron compañeros de apostolado del Siervo de Dios.



4.2.- PERFIL BIOGRÁFICO DEL SIERVO DE DIOS



El Siervo de Dios Marino Blanes Giner nació el 17 septiembre de 1888 en la ciudad de Alcoy, provincia de Alicante, diócesis de Valencia. Fue bautizado en la Iglesia parroquial de Santa María de la ciudad de Alcoy, el 19 septiembre del mismo año. Sus padres Jaime Blanes Reig y Josefa Giner Botella educaron a su hijo "en un ambiente muy católico de una gran raigambre religiosa". El 8 de agosto de 1902, de manos del Excmo. y Revdmo. Sr. D. Juan Benlloch, recibió el sacramento de la confirmación en la parroquia de Santa María de la ciudad de Alcoy. El 26 septiembre 1913 en la Iglesia de San Mauro y San Francisco de Alcoy, a la edad de veinticinco años, contrajo matrimonio canónico con Julia Jordá Lloret, que tenía veintidós años. Formaron un hogar cristiano bendecido por Dios con 9 retoños, 4 de los cuales, cuando se instruyó el proceso de beatificación de Marino Blanes Giner, sobrevivían Julia Isabel, María de los Desamparados, María del Milagro y Marino Francisco. Pertenecía a la Asociación de la Doctrina Cristiana.



Vivió auténticamente su vocación laical, tratando de impregnar de espíritu evangélico la realidad temporal en la cual la Providencia divina lo llevó a ejercer su trabajo cotidiano al servicio y en la construcción de la sociedad civil valenciana como empleado del Banco Español de Crédito y como concejal del Ayuntamiento de Alcoy.



Hombre profundamente religioso, movido por del Espíritu Santo se dedicó al apostolado organizado siendo miembro de varias asociaciones laicales, fue Terciario de San Francisco, miembro del Santísimo Viático, de San Jorge, del Niño de Jesús del Milagro, de San Juan de Dios y presidente de la Adoración nocturna. Fue también miembro de las Conferencias de San Vicente de Paúl, de la Escuela de Cristo, de San Mauro, de Santísima Trinidad, de San Antonio, del Apostolado de la oración, de la Virgen del Carmen, de la Virgen de los Desamparados y de otras. Además fue fundador del Centro Instructivo Católico.



Colaboró en estrecha relación con el párroco en la catequesis; solía ir los domingos a las masías ya que pertenecía a la "Asociación San Ignacio" que tenia como misión enseñar el catecismo en las aldeas circundantes a Alcoy, como son Paly, Mariola, Barchell, Batoy y Carabenchell.



Apóstol social ejercía la caridad hasta donde le permitía su posición económica. Su ayuda a los necesitados llegó al extremo de la quiebra, así nos lo narra el sobrino del Siervo de Dios: "Su madre Josefa Giner, le montó un negocio de curtidos de cuero... negocio que fue a la quiebra porque muchos zapateros acudían a el en demanda de género, aludiendo que ya le pagarían luego, pues estaban necesitados de género y precisaban las materias para salir adelante, y el todo corazón les servía, produciéndose lo inevitable: el cierre. En el mismo local, su madre le volvió a montar un comercio de comestibles y nuevamente se vio abocado a la quiebra".



Los domingos ayudaba a las hermanas que prestaban asistencia en el Hospital Oliver para el aseo personal de los enfermos. Por la intensa actividad apostólica que realizaba y por haber impedido la quema de la iglesia de San Mauro era considerado por los enemigos de la Iglesia como un católico ferviente, por ello lo arrestaron y asesinaron.



4.3.- PERSONALIDAD
Y LA FISONOMÍA MORAL DEL SIERVO DE DIOS



Los testigos procesales describen el carácter del Siervo de DiosMarino Blanes Giner del siguiente modo: era de temperamento pacífico amante de lo justo y lo recto, aunque apasionado en la defensa de los valores humanos y cristianos, cordial y afable. Los testigos interrogados acerca de las virtudes practicadas por el Siervo de Diosdescriben una personalidad moral rica en la cual brillan las virtudes infusas en el bautismo dentro de las cuales se subrayan especialmente los aspectos específicos de la espiritualidad laical.



Lo describen como un fiel laico auténtico, coherente, que cumplió con exactitud sus deberes profesionales, fue muy bien considerado por sus compañeros de trabajo debido a su honradez, laboriosidad y compañerismo, formó un hogar cristiano, educó en la fe a sus hijos y se comprometió activamente en el apostolado.



4.4.- EL MARTIRIO MATERIAL



El perseguidor sin lugar a dudas provocó la muerte natural, cumpliendo uno de los requisitos, según la doctrina de Benedicto XIV, por los cuales se concreta el verdadero martirio. En el proceso, no obstante las dificultades para encontrar testimonios sobre el hecho del martirio de Marino Blanes Giner, se consiguieron suficientes testigos. Del hecho y las circunstancias de la detención depusieron de visu la Sra. Julia Blanes Jordá, la Sra. Julia Jordá Lloret y el Sr. Guillermo Berenguer Carbonell. Del período transcurrido en la cárcel dieron testimonió de visu sus compañeros de prisión el Sr. Juan Bautista Carbonell Pastor y el Sr. Remigio Ilario Barscivo y las Sras. Julia Jordá Lloret y Julia Blanes Jordá. Del traslado de la cárcel al lugar de la ejecución y del fusilamiento deponen de auditu la Sra. Julia Jordá Lloret, la Sra. Julia Blanes Jordá. Del ambiente hostil a la Iglesia depusieron, de visu, todos los testigos.



4.5.- HORAS AMARGAS



El Siervo de Dios, durante la República, de 1931 a 1936, y en los días previos a la revolución era consciente de la situación que estaba para afrontar: persecución religiosa y probable martirio; así lo manifiesta un testigo y compañero de trabajo: "Durante la República del 31 al 36 mantuvo su postura de católico convencido a pesar de los peligros que le pudieron sobrevenir". Confirmado por un vecino de la casa del Siervo de Dios,: "Al iniciarse la República notamos cierta hostilidad en el ambiente de nuestro apostolado, pero él mantuvo sus actividades catequistas".



En el mismo modo declara la hija del Siervo de Dios: "Mi padre cuando vino la República y la persecución religiosa permaneció firme en sus convicciones hasta el punto que cuando el peligro iba creciendo se consideraba no buen cristiano sino era perseguido". Durante los años de la República se dedicó a velar por la seguridad de las iglesias: Así lo afirma un testigo que tuvo al Siervo de Dioscomo catequista: "Cuando vino la República del 31 al 36 conservó su temple apostólico, llegando a quedarse en el interior tanto del Patronato como de la Iglesia de San Francisco y de San Mauro para defenderlas de posibles ataques". Confirmado por la deposición de su hija: "Tuvo gran interés en cuidar por la seguridad de las iglesias". Del mismo modo declara un testigo de oficio, y compañero de apostolado del Siervo de Dios: "Durante la República continuó sus actividades apostólicas conservando su ánimo decidido en la defensa de lo cristiano".



Animado por este celo eclesial en una ocasión impidió la quema de la iglesia de San Mauro y San Francisco: "Cuando regresaba a su casa después de echar una carta al correo encontró en la puerta de San Francisco 12 botellas de gasolina y otra para hacer de mecha, alarmado llamó al vigilante e intervino la policía con lo que se frustró la perversa tentativa. Al día siguiente un periódico anticlerical publicaba un cuentecito diciendo: ‘¿Marino, no dice Ud. que el salir de noche es pecaminoso?’".



La persecución religiosa en Alcoy se agudizó el 18 de julio de 1936 con el incendio de las iglesias, la quema de imágenes y objetos religiosos y el encarcelamiento de muchos católicos. Al precipitarse la revolución Marino Blanes reaccionó como un hombre de fe profunda, poniendo toda su confianza en la Providencia divina. Así lo refiere su esposa, testigo calificada por su cercanía con el Siervo de Dios: "Al estallar la revolución de 1936 insistían en que se escondiese, pero él repetía: ‘nunca hice mal, sino bien, luego no tengo motivos para esconderme’".



4.6.- DETENCIÓN, ENCARCELAMIENTO EN LA CÁRCEL MUNICIPAL Y TRASLADO A LA CHECA DE LA ESCLAVAS



El 21 de julio de 1936 fue detenido por unos milicianos en su casa, hacia las 13:30 hs.: La hija del Siervo de Dios, depone: "Hacia la una y media (mediodía) del 21 de julio se presentaron dos milicianos a la casita de Batoy con el pretexto de que le tenían que hacer unas preguntas. También fue detenido un vecino llamado Juan Torregrosa. De allí fueron conducidos al Ayuntamiento. Al verle entrar el cabo de la guardia municipal dijo ‘ya esta aquí el de la gasolina’. Entonces mi padre le dijo a Juan ‘Ya no me salvo’. Este Juan aquella misma noche subió a su casa y nos contó lo sucedido. Del Ayuntamiento fue trasladado a la cárcel municipal donde estuvo siete semanas".



La esposa del Siervo de Dios, en su deposición explica: "Juntamente con mi marido se llevaron a mi cuñado Román Rodes, difunto, quien regresó a casa esa misma noche mientras mi marido se lo llevaron a la cárcel donde estuvo alrededor de dos meses para ser trasladado a la prisión de las Esclavas, dos días antes de su muerte. A su entrada al Ayuntamiento - me contó mi cuñado - un cabo de guardia municipal, dijo: ‘ya esta aquí el de la gasolina, el que buscábamos’ - refiriéndose al hecho de impedir con su intervención la quema de S. Mauro pues los sacerdotes así lo reconocían". Depone un testigo: "Al Ayuntamiento donde estuve dos o tres horas y en aquellos momentos pude hablar con el Siervo de Diosquien me dijo: ‘Ah, D. Guillermo, usted lo contará, pero yo no’ previendo su próximo martirio".



4.7.- VIDA EN LA PRISIÓN



El Siervo de DiosMarino Blanes supo sobrellevar la vida en prisión con entereza cristiana. Así lo testimonia su esposa: "En la cárcel lo visité varias veces y lo encontré tranquilo y optimista". Confirmado por la deposición de la hija del Siervo de Dios: "Nosotros le llevábamos la comida y lo encontramos siempre animoso". Un compañero de prisión, depone: "Fue recluido en la cárcel del partido en donde me lo encontré el 4 de Octubre de 1936 cuando me metieron también en la cárcel. Allí hablaba diariamente con el Siervo de Diosy pude observar que conservó en todo instante su estado de ánimo a pesar de su firme convencimiento de que lo matarían". Otro testigo, compañero de prisión del Siervo de Dios, nos relata particulares de la vida en la prisión que ponen de manifiesto el grado de fortaleza con el cual Marino Blanes Giner no solo vivió esos dramáticos momentos sino también fue apoyo para otros detenidos: "En la cárcel había personas de todas las clases sociales. Marino se distinguió por su afición y trato con los de los pueblos que eran los más humildes y más desamparados". El mismo testigo, en su declaración jurada del 1° de diciembre de 1954, describía el comportamiento del Siervo de Diosdel siguiente modo: "Siempre risueño, afable, saturado del amor y fraternidad cristianos para todos los que compartíamos la causa común por la que fuimos encarcelados".



En su deposición agrega otro particular de gran importancia: "También le oí de su propia boca decir: ‘Si yo supiese que por morir fusilado por los rojos se había de salvar la Religión, España y la honradez de mis hijas ahora mismo me haría matar’. Cosa esta que me causó un profundo entusiasmo y que a nadie oí en la cárcel". El mismo testigo en la declaración jurada anteriormente señalada, explica: "Esta afirmación me hizo ver el grado de santidad y fe del Sr. Blanes, nada común entre nosotros y que nadie había oído entre los que compartíamos el cautiverio, sino solo lamentaciones".Y continúa señalando el mismo testigo: "Durante el día estaba con el Pbro. José Jordá Coadjutor de Santa. María, que también asesinaron.". Y anotaba el tema de conversación entre aquellos: "Con el Pbro. José Jordá pasaba grandes ratos, hablando de cosas santas".



4.8.- VIDA DE ORACIÓN CONSTANTE



Mientras estaba en la cárcel, convencido que le habían de asesinar, mantuvo la entereza cristiana que era típica en él sosteniéndola con la oración, y con una total confianza en la voluntad de Dios. La esposa del Siervo de Dios, depone: "Sé por D. Juan Bautista Carbonell, compañero suyo de cárcel, que allí rezaban el rosario". Confirmado por su hija: "Solían rezar el rosario todas las noches" y por el testigo y compañero de prisión: "Solíamos rezar el rosario diario". Sintiendo próxima la muerte el Siervo de Dioshizo las últimas recomendaciones a su amigo y compañero de prisión el testigo Sr. Juan Bautista Carbonell, quien depone sobre el particular: "Presintiendo su muerte decía: ‘Desearía antes de morir - porque nos matarán - hablar con mi hermana Paquita, la de Gandía, para que mire por mis hijos que ella puede ayudarles’".



4.9.- EJECUCIÓN



La muerte del Siervo de Diosestá probada mediante el certificado de defunción y por la documentación que se encuentra en la Sección "Causa General" del Archivo Histórico Nacional de Madrid..



La noche del 7 al 8 de septiembre de 1936 lo sacaron de su prisión, y lo asesinaron. Así lo testimonia la hija del Siervo de Dios: "En la noche del 7 al 8 de septiembre de 1936 nos despertamos todos mis hermanos a las tres como si presintiéramos alguna cosa desagradable y nos pusimos a rezar, y al día siguiente cuando mi hermano Marino fue a llevarle el desayuno a las 9 de la mañana, le dijeron que el Gobernador de Alicante lo había reclamado y después fuimos a buscarlo a la misma cárcel y nos dijeron: anoche le dimos libertad". La esposa del Siervo de DiosMarino Blanes Giner, declara: "Mi hijo fue un día a llevarle la comida y le dijeron que lo habían llevado a Alicante y ya no supimos nada más de él".



4.10.- NO SE ENCONTRÓ EL CUERPO DEL Siervo de Dios



En el certificado del Juzgado de Instrucción de Alcoy se lee: "Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción de Alcoy. Don Miguel Gosalvez Alarte, Secretario judicial excedente e interino del Juzgado de Primera Instancia de esta ciudad y su partido. DOY FE: Que según resulta del expediente instruido en este Juzgado a instancia de Doña Julia Jordá Lloret para inscribir en el Registro Civil de esta ciudad la defunción de su marido Marino Blanes Giner, éste fue sacado de la cárcel donde se encontraba por las hordas rojas, durante la noche del siete al ocho de Septiembre de mil novecientos treinta y seis, para asesinarle por el procedimiento llamado "Paseo". Y para que conste, a petición de parte interesada, libro el presente que firmo en Alcoy a veinticuatro de Octubre de mil novecientos treinta y nueve. Año de la Victoria. Firmado: ilegible. Vº. Bº. El Juez de Instrucción. Firmado: Alejandro Llopis. Sello del Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción de Alcoy".



Dos son los documentos eclesiásticos en los cuales consta que se desconoce la sepultura: a). El "Libro de Oro de mártires seglares 1936 – 39", dispuesto con ocasión de las Bodas de Plata de la Junta diocesana de Acción Católica (1927-1952). En la parte referida a Marino Blanes Giner se lee: "Se halla enterrado: se ignora". b). El Cura párroco de San Mauro y San Francisco, de Alcoy, deja constancia que en su parroquia están los restos de las tres mártires: Amalia Abad, Florencia Carols y María Jordá mujeres de A. C. y la memoria de Marino Blanes Giner Hombre de Acción Católica.



4.11.- EL MARTIRIO FORMAL



Por parte del perseguidor - los milicianos rojos o brazo armado de la extrema izquierda - el motivo para asesinar al Siervo de DiosMarino Blanes Giner no podía ser otro sino el odium fidei, el odio a la fe o de una obra buena requerida por la fe. En el Summarium se encuentran las pruebas evidentes de esta afirmación. Buscaban sistemáticamente a los católicos; odiaban todo lo que se relacionara con la religión católica y sus símbolos. Los milicianos sabían que era un fiel laico comprometido apostólicamente y que había impedido la destrucción de la iglesia parroquial de San Mauro y San Francisco y por eso lo buscaban.



4.12.- EL MARTIRIO FORMAL SUFRIDO POR EL Siervo de Dios



Antes de la Revolución el Siervo de Diospermaneció firme en sus convicciones religiosas, consciente del peligro que esto suponía: La hija de Marino Blanes, afirma: "Mi padre cuando vino la República y la persecución religiosa permaneció firme en sus convicciones hasta el punto que cuando el peligro iba creciendo se consideraba no buen cristiano si no era perseguido". El jefe del Siervo de Diosen el trabajo, depone: "Durante la República del 31 al 36 mantuvo su postura de católico convencido a pesar de los peligros que le pudieron sobrevenir".Y un amigo y vecino del Siervo de Dios, declara: "Al iniciarse la República notamos cierta hostilidad en el ambiente de nuestro apostolado, pero él mantuvo sus actividades catequistas".



El Siervo de Diosanimaba a sus compañeros de prisión con su comportamiento sereno, con sus exhortaciones y con su testimonio de fe vivida. Así lo testimonia un compañero de prisión del Siervo de Dios: "En la cárcel había personas de todas las clases sociales. Marino se distinguió por su oficio y trato con los de los pueblos que eran los más humildes y más desamparados". Y otro compañero de prisión, al rememorar el período del encarcelamiento depone: "Hablaba diariamente con el Siervo de Diosy pude observar que conservó en todo instante su estado de ánimo".



En los últimos días de su vida: convencido de la proximidad de su martirio, hizo las últimas recomendaciones a su compañero de prisión Sr. Juan Bautista Carbonell, con absoluta confianza, con total abandono en la Providencia Divina .El otro testigo compañero de prisión del Siervo de Diosconfirma que Marino estaba firmemente convencido de que lo matarían y a pesar de ello mantenía su ánimo sereno. Marino Blanes manifestó esta convicción también a otro testigo.



4.13.- LA FAMA DEL MARTIRIO



Sentir Común: Entre quienes supieron de la muerte del Siervo de Diosfue unánime el concepto de auténtico martirio. Algunas personas se encomiendan a la intercesión del Siervo de Dios. Sentir de algunas personas de Alcoy: Los distintos testigos que testimoniaron en el proceso afirmaron que el Siervo de DiosMarino Blanes Giner sufrió un verdadero martirio. En el mismo modo se expresan otras personas que fueron contemporáneos y sus declaraciones escritas están fechadas desde el año 1954 hasta 1997. Es una prueba de la permanencia de la fama de santidad del Siervo de Dios. El Sr. Santiago Segura Llacer, compañero de trabajo del Siervo de Dios, en su declaración escrita del 23 de mayo de 1997 subraya: "Juntos prestamos nuestros servicios hasta la dolorosa fecha de su detención y posterior martirio en el mes de julio de 1936... Han pasado muchos años y a pesar de ello sigo recordando en mi mente por su valentía en la defensa de la religión y de la Iglesia". Otros documentos: La fama de martirio del Marino Blanes Giner se puede probar también a través de otros documentos que son comunes a los otros Siervo de Dios.



5.- LO FUNDAMENTAL

El santo es bastante más que una persona buena o, incluso, muy buena. El santo es, básicamente, el cristiano que, desde su situación en la Iglesia por el bautismo, y por haber sido fiel a la acción del Espíritu Santo, ha recibido en eficaz plenitud la gracia de la obra redentora de Cristo. Por eso es testigo vivo de Dios, y motiva a la Iglesia a un constante proceso de fiel escucha de su Palabra, y por lo tanto de conversión.



Evangelizar a un mundo en crisis es la tarea contante de la iglesia. En la relación final del Sínodo de los Obispos de 1985, se dice: "La evangelización se hace por testigos; pero el testigo no da sólo testimonio con las palabras, sino con la vida''.



El santo, si por algo se distingue siempre es por su amor y su fidelidad a la Iglesia. Y la enseñanza que el santo aporta tiene cumplida vigencia al ser asumido y propuesto por el magisterio eclesial. La canonización -o beatificación- de un cristiano por parte de la Iglesia equivale a ratificar su vida y la doctrina propuesta en su vida. El santo acaba enseñando siempre por medio de la jerarquía de la Iglesia.



En los momentos más críticos de la historia -y crítico es el momento presente- han sido los santos quienes, con un comportamiento de amor sincero a la Iglesia, han puesto de manifiesto las debilidades eclesiales y han promovido su recuperación penitencial. No fueron los grandes de este mundo, sino los santos de cada momento quienes obraron el decisivo y crucial cambio en el seno de la Iglesia, e incluso de la sociedad. Ellos han sido instrumento de vida cristiana entre el pueblo.



Con sencilla grandeza, como corresponde a un santo, Marino Blanes Giner no tuvo otra norma de conducta que ayudar a quien necesitaba de su ayuda. El modelo de su vida, como la del resto de los santos, fue Jesucristo. Marino Blanes es, por consiguiente, como seglar consciente de su vocación de cristiano, un acuciante estímulo de conversión para las parroquias de Alcoy. Y las debe impulsar a profundizar en los caminos de la perfección cristiana. Los santos del pasado abrieron siempre caminos nuevos, y caminos idénticos continúan abriendo los santos en los tiempos modernos.



Nuestras parroquias han de estar viviendo siempre un movimiento de purificadora conversión hacia Dios; lo mismo los movimientos y grupos apostólicos. Y esta conversión dentro de la Iglesia, quienes la promueven con su propia vida son los santos. Ellos, hombres y mujeres, indiscriminadamente, desde la finura de su espíritu le descubren a la Iglesia la virtud propia que debe alcanzar en cada situación histórica. En este sentido Marino Blanes Giner ejerce la constante acción penitencial que mueve a la práctica de las virtudes cristianas en cada circunstancia y da testimonio de Dios dentro del mundo.



Como conclusión tenemos que afirmar que el Siervo de DiosMarino Blanes Giner, con su conducta de fidelidad al Espíritu Santo, ha llegado a ser un fruto maduro del conocimiento en profundidad de la palabra de Dios. Lo que equivale a reconocer que nuestro Mártir coopera en el conocimiento correcto del misterio de Dios y de lo que anuncia la Iglesia. Ese hombre de fe profunda que participaba en la Misa y comulgaba diariamente, que era devoto de la Madre de Dios y rezaba el Rosario en familia, ese catequista y apóstol social seglar, de intensa vida de piedad que fue disponiendo su persona para el apostolado organizado, ejerce, para los cristianos no sólo de Alcoy sino de la Archidiócesis y de la Iglesia entera, una influencia de iluminador estímulo, por cuanto demuestra que es posible ser fiel a la gracia de Dios en cualquier estado de la vida.



Con su comportamiento, Marino Blanes Giner se convierte en maestro y estimula a llevar el compromiso de la fe hasta las últimas consecuencias. Ésta es la gran repercusión pedagógica de nuestro Mártir. Por ello, al honrarlo, nos dirigimos con un gesto de gratitud a Dios Nuestro Señor, que nos muestra a través de este seglar padre de familia y empleado de Banca, el camino que conduce hacia Él.



6.- NOBLEZA ESPIRITUAL.



"Y seréis mis testigos hasta los confines de la tierra", dijo Jesús a los Apóstoles. "Mártir" es igual a "testigo". Quien testimonia a Cristo dando la vida o padeciendo por su amor, o por la verdad de su doctrina ese "confiesa la fe". El que acepta y sufre con firmeza y paciencia -virtudes recomendadas por Cristo- la persecución y la muerte por odio a la fe del Maestro, a ese la Iglesia lo considera mártir. El martirio es, por tanto, el reconocimiento de la paciencia cristiana, en cuanto que ésta imita y se asemeja a la muerte de Jesús, quien fue conducido al patíbulo por confesar claramente su propia divinidad. "¿Eres tu el Hijo de Dios? "Yo lo soy". Y el tribunal falló: "Reo es de muerte". Cristo en el tribunal y Cristo en la cruz es, pues, el primer mártir. Y usando una frase de San Agustín, Cristo es el modelo de los mártires.



Desde los primeros siglos la Iglesia ha considerado el martirio como el título mayor que puede alcanzar un cristiano. Y Marino Blanes Giner ha sido digno de recibir esa aristocracia espiritual.

Ramón Fita Revert

Delegado Diocesano para las causas de los Santos



Valencia, 26 septiembre, 1999





































































Publica la

Delegación Diocesana

para las

Causas de los Santos de la Archidiócesis

de

Valencia







De conformidad con los
Decretos del Papa Urbano VIII,
en nada se pretende prevenir
el juicio de la Santa Iglesia.









ORACIÓN



Oh Dios, gloria y corona de los mártires, que escogiste para el apostolado laical a tu Siervo MARINO BLANES GINER y le concediste asemejarse a tu Hijo en una muerte como la suya: te pedimos alcanzar por su intercesión las gracias que ahora te suplicamos y verle glorificado para bien de tu Iglesia. Por Jesucristo N.S.



Amén.

Padre nuestro, Ave María y Gloria.

María, Reina de los Mártires, acoge nuestra oración.

(Con las debidas licencias)







+ QUIENES SUPIERON MIRAR EL MARTIRIO CON LOS OJOS DE LA FE, SE ABRAZARON A LOS SUPLICIOS POR DIOS. PARA ELLOS ERA EVIDENTE QUE, PARA MORIR COMO VERDADERO MÁRTIR, ERA IMPRESCINDIBLE POSEER EL ESPÍRITU CRISTIANO. +

+ DEL MISMO MODO, PARA COMPRENDER TODA LA DIVINA BELLEZA DEL MARTIRIO, SON NECESARIOS, TAMBIÉN, LOS OJOS DE LA FE. +

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